Economía ECO News -  21 de agosto de 2025 - 20:31

El costo del descontento: Magistrados y jueces con jubilaciones doradas y privilegios de casta

Un ajuste en las jubilaciones que beneficie de manera desproporcionada a jueces, magistrados y otros administradores de justicia, está generado una indignación.

Críticas a magistrados y jueces

La Ley 462, que reformó la Ley Orgánica de la CSS, fue el resultado de un largo y acalorado debate nacional. Después de dialogar por seis meses y en medio de protestas, huelgas y un gran descontento social, se exigió y logró evitar medidas que se consideraban injustas, como el aumento de la edad de jubilación y mayores cuotas de cotización. El pueblo sentía que los sacrificios para salvar el sistema de pensiones recaían desproporcionadamente en los trabajadores y jubilados comunes, mientras que las pensiones especiales o los privilegios de ciertos sectores no se tocaban.

CONEXION FINANCIERA 21 DE AGOSTO

La lucha fue una expresión de la frustración por la desigualdad y la percepción de que la élite política y económica se beneficia de un sistema que perjudica a la mayoría. En este contexto, un ajuste de pensiones que beneficie de manera desproporcionada a un grupo selecto como los jueces, magistrados y otros administradores de justicia, está generado una indignación pocas veces vistas ya que la traición y el privilegio de casta es lo que se vive. El pueblo luchó por una solución colectiva y equitativa. Fuimos a la asamblea a proponer, a cuestionar y a ajustar para que nuestros padres y abuelos tuvieran dinero para vivir. Estas acciones sólo refuerzan la idea de que hay una "casta" de funcionarios públicos que se legisla a sí misma beneficios especiales a expensas del resto de la población.

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Un ajuste en las pensiones de los magistrados y jueces podría encender la mecha de un conflicto social mayor.

Un ajuste en las pensiones de los magistrados y jueces podría encender la mecha de un conflicto social mayor.

Se lesiona la credibilidad de la justicia

La Ley 462 fue un intento, aunque controvertido, de buscar la sostenibilidad del sistema para todos. Si, al mismo tiempo, se aprueban pensiones "doradas" para un grupo ya privilegiado, la brecha de desigualdad se haría más visible y palpable. Los panameños que lucharon para evitar que se les quitara una pequeña pensión digna verían con indignación que otros reciben un 100% de su último salario. Y aquí lamentablemente sólo queda cuestionarlo todo, incluyendo la integridad de los administradores de justicia. La aprobación de este tipo de beneficios especiales por parte del propio Órgano Judicial (a través de un acuerdo, por ejemplo) podría dañar su credibilidad. La gente podría percibir que la justicia está sesgada y que los magistrados y jueces se preocupan más por sus propios beneficios que por impartir justicia de manera imparcial. Esto minaría la confianza en una institución fundamental del Estado, en un momento en que la confianza en las instituciones públicas ya es baja.

Sistema de pensiones sigue siendo delicado

La reciente experiencia de la lucha por la CSS mostró la capacidad de movilización de la sociedad panameña. Un ajuste en las pensiones de los jueces es considerado un acto de "sinvergüenzura" y desprecio por el pueblo. De no eliminarse, puede ciertamente convertirse en un catalizador de nuevas y más intensas protestas. La gente ya siente que los sacrificios exigidos por la CSS no tenían sentido si las élites siguen disfrutando de beneficios que ellos no tienen.

Un ajuste en las pensiones de los administradores de justicia, jueces y otros, en un momento tan delicado para el sistema de pensiones panameño, no solo sería mal recibido, sino que podría encender la mecha de un conflicto social aún mayor. Después de la lucha por la Ley 462 de la CSS, el pueblo está sensible a cualquier señal de injusticia y desigualdad en materia de pensiones, o en cualquier otro tema que tenga un ribete de índole social. Un privilegio para un grupo, especialmente uno de los más poderosos del país, sería visto como una afrenta directa a los sacrificios que se le han pedido a la mayoría de los ciudadanos y podría tener graves consecuencias para la estabilidad social y la credibilidad de las instituciones del Estado.