El abogado especialista en derecho ambiental Harley Mitchell aseguró que Panamá mantiene una amplia cobertura de áreas protegidas y ecosistemas estratégicos, pero enfrenta crecientes amenazas relacionadas con la minería ilegal, el tráfico de madera y el comercio ilícito de fauna silvestre.
“Panamá tiene una tercera parte de su territorio con vocación forestal. Esto no quiere decir que todo el área panameña con vocación forestal en efecto tenga bosque”, explicó.
El especialista indicó que Panamá supera las 100 áreas protegidas y que muchas de ellas abarcan cerca del 35% del territorio nacional. Además, señaló que parte de esas zonas coinciden con territorios indígenas.
“El principal traslape que hay, que las personas muchas veces no lo saben, es que nuestra sexta comarca indígena, la Naso, queda en el parque La Amistad”, detalló.
Mitchell resaltó además que Panamá ha alcanzado niveles importantes de conservación marina. “Ya en el gobierno pasado se decía, con mucho orgullo, de que habíamos sobrepasado las normas de Aishi en cuanto a proteger la mitad del mar territorial con figuras de áreas marinas protegidas”, sostuvo.
Entre las zonas protegidas mencionó el Humedal de Sarigua, la cordillera submarina de Coiba y otras áreas marinas y terrestres de alto valor ecológico.
Actividades ilegales
Sin embargo, advirtió que las autoridades ambientales enfrentan limitaciones para frenar actividades ilegales en distintas regiones del país.
“Las direcciones regionales no se dan abasto para detener actividades que vienen de índole informal”, manifestó.
Mitchell cuestionó además que gran parte del debate ambiental en Panamá se concentre únicamente en las actividades formales y grandes empresas, mientras crecen prácticas ilegales que también generan fuertes impactos ecológicos.
“En Panamá no solamente hay tráfico de madera, también hay minería ilegal”, indicó.
Minería irresponsable
El abogado ambiental señaló que el tráfico de fauna silvestre forma parte de las economías ilícitas más lucrativas del mundo. “El tráfico de animales es una de las principales fuentes de dinero ilegal del mundo. Esto se da de la mano con armas, drogas y tráfico de personas”, afirmó.
Sobre la minería ilegal, Mitchell advirtió que Panamá atraviesa una etapa “incipiente”, pero con operaciones que ya tienen una capacidad considerable.
“Estamos hablando de motobombas con combustibles, con químicos que separan el mineral. Imagínense esto multiplicado por varios cuerpos de agua”, explicó.
Añadió que ha observado personalmente zonas afectadas por esta actividad en regiones como Chepo, Darién, el norte de Colón y el distrito de Donoso.
“Yo he sobrevolado zonas con minería ilegal que por más que le llamen artesanal, la capacidad industrial de estas personas es apabullante”, aseguró.
El especialista concluyó advirtiendo que estas actividades ilegales están provocando daños severos en ecosistemas y fuentes hídricas del país. “Esto está causando verdaderos desastres”, puntualizó.


