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Reapertura de actividades: más allá de la movilidad

A pesar del avance, la reapertura requiere ajustes en control de movilidad

Salones de belleza al 50% de ocupación. Salas de ventas de autos con pocos vendedores y quizás menos compradores. Organizaciones sin fines de lucro invitadas a abrir pero sin claridad en cómo será el futuro. Así arrancaron las actividades que recién obtienen su permiso del Ministerio de Salud para retomar la vida desde una perspectiva diferente: el nuevo prisma provocado por una pandemia.

La reactivación de estas actividades provoca esperanza en aquellos que por meses han tenido sus contratos suspendidos y hoy son invitados a producir por sus empresas, por sus seres queridos, por su respectiva supervivencia. Cualquier reactivación es vista con buenos ojos, sin embargo miles continuaran con sus contratos suspendidos hasta nuevos avisos de reactivación que dependerán en gran medida en que no haya brotes recurrentes.

Si vemos el ejemplo de otros países pues no nos debe asombrar o desilusionar que el número de casos se disparen en 2 semanas. De hecho, ya lo vivimos aquí hace algunas semanas con una apertura algo drástica que se hizo y que el pueblo no pudo, no supo manejar. ¿Qué pasará cuando los casos suban en 2 semanas?

Con la instalación de camas en el Centro Figali y otras medidas que suben la oferta de espacio hospitalario lo que se impone es proceder con una apertura controlada, bien organizada de otras actividades. A la vez que se dan estas aperturas entregarnos todos a lavarnos las manos como nunca antes, a respetar el distanciamiento social y a invertir en buenas mascarillas. El hambre y la desesperación que reina en miles de hogares panameños también cobrará vidas si no podemos aplacar la zozobra cotidiana causada por el desempleo y el cierre de empresas.

El desempleo y la informalidad nos seguirán ahogando lo que queda del año. La recaudación de impuestos es y será débil por lo que dependeremos de más deuda que será utilizada para sostener a un aparato gubernamental pesado, lento, obeso y burocrático; ni hablar de los salarios de algunos funcionarios que son nada solidarios.

La cuarentena en Panamá podría representar hasta 84 muertes al mes. La apertura de ciertos sectores sin ajustes a las normas de movilización, sin modificar cercos sanitarios representa un esfuerzo hasta contraproducente por la frustración que puede generar: un albañil que cuestiona porqué mi proyecto no abre; soy tienda pero no puedo vender en persona como en supermercados o farmacias; el que trabaja en la semana que tiene dinero para gastar se tiene que guardar el fin de semana por restricciones de movilidad.

A cuidarse para apostar a la apertura gradual de otros segmentos y así contrarrestar la cruda tormenta que vivimos.

FUENTE: Redacción Eco

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