El presidente de la Cámara Minera de Panamá, Severo Sousa, aseguró que el futuro de la minería en el país sigue siendo incierto, a la espera de la decisión que adopte el Ejecutivo en los próximos meses sobre la continuidad del sector.
Un modelo en redefinición
El dirigente planteó que el país podría entrar en una etapa de rediseño del modelo minero, especialmente tras la aprobación de la Ley 407, que prohíbe nuevas concesiones.
Advirtió que cualquier cambio estructural requerirá ajustes legales, ya sea a través de la Corte Suprema de Justicia de Panamá o la Asamblea Nacional.
Retos: confianza y regulación
Sousa reconoció que uno de los principales desafíos del sector es recuperar la confianza ciudadana, en un contexto donde aún persiste una fuerte oposición a la minería.
No obstante, señaló que ha habido un cambio en la percepción pública, impulsado por mayor información sobre la actividad y sus impactos.
Pide fortalecer la institucionalidad
El presidente de la Cámara Minera insistió en la necesidad de crear una autoridad autónoma que regule el sector, con capacidad de fiscalización y actualización normativa.
Según dijo, ya existen estudios incluyendo algunos respaldados por organismos internacionales que plantean la creación de esta entidad como clave para garantizar transparencia y sostenibilidad.
Impacto económico y desarrollo regional
Sousa también destacó el potencial de la minería como motor de desarrollo en el interior del país, particularmente en zonas como Coclé, donde el desempleo ha aumentado tras el cierre de operaciones.
Planteó que una eventual reactivación podría generar empleo, evitar la migración interna y promover nuevos polos de desarrollo fuera de la franja canalera.
Sin estallido social, pero con presión
Sobre posibles protestas, consideró que, aunque habrá sectores que se opongan, no se prevé un escenario similar al de 2023. “Aquellas protestas respondían a múltiples factores. Hoy el contexto es distinto”, afirmó.




