El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso este miércoles cambiar el nombre del estrecho de Ormuz por “estrecho de Trump”, en momentos en que esta estratégica vía marítima se encuentra en el centro del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El estrecho de Ormuz, clave para el comercio petrolero mundial
El estrecho de Ormuz es una de las principales rutas marítimas para el transporte internacional de petróleo y su situación ha cobrado especial relevancia desde el inicio de la guerra en Oriente Medio.
Según el texto, Irán bloqueó la vía marítima después de los ataques de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero, acciones que desencadenaron el actual conflicto.
En las últimas semanas, Trump ha reiterado sus amenazas de reivindicar la soberanía estadounidense sobre el estrecho e incluso difundió un mapa en el que la estratégica vía marítima aparecía representada como un “nuevo territorio estadounidense”.
Trump ya ha propuesto cambiar otros nombres geográficos
La propuesta sobre el estrecho de Ormuz no es la primera ocasión en la que Trump plantea modificar nombres geográficos.
Hace una semana, el presidente estadounidense ordenó rebautizar el lago Ontario como “Lago América”, en medio de las tensiones comerciales con Canadá derivadas de la imposición de aranceles.
Anteriormente, tras asumir su segundo mandato en enero de 2025, también promovió el cambio de nombre del golfo de México, al que comenzó a denominar “Golfo de América”.
Ni México ni Canadá han aceptado oficialmente estos cambios de denominación.
Nuevos ataques elevan la tensión y presionan al petróleo
La situación en torno al estrecho de Ormuz también ha tenido repercusiones en los mercados energéticos.
Los precios del petróleo volvieron a subir después de que Estados Unidos lanzara nuevos ataques cerca del estrecho el martes. Trump justificó las operaciones alegando que Irán había realizado nuevos intentos de sembrar minas en la zona.
El incremento de la tensión mantiene al estrecho de Ormuz como uno de los principales puntos de atención internacional, debido a su importancia estratégica para el transporte de petróleo y al riesgo que cualquier interrupción prolongada representa para los mercados energéticos mundiales.






