La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) continúa avanzando a un ritmo acelerado y, tras cumplir 100 días desde su declaración oficial, se ha convertido en el brote de crecimiento más rápido registrado en el país.
De acuerdo con el balance citado en el reporte, el brote acumula más de 5.200 casos confirmados y se ha extendido a una sexta provincia, mientras la transmisión continúa superando la capacidad de control.
Ébola avanza más rápido que los esfuerzos de control
La OMS señaló que el ritmo de propagación representa una preocupación especial para las autoridades sanitarias. La provincia de Ituri continúa siendo el epicentro, concentrando aproximadamente el 85 % de los casos y el 79 % de las muertes.
El brote corresponde al virus del Ébola de Bundibugyo, una variante para la cual actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico autorizado, aunque se están evaluando candidatos y tratamientos potenciales.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, insistió en que contener la epidemia requiere reforzar las acciones directamente en las comunidades afectadas y contar con recursos suficientes.
La epidemia ya es la más grande registrada en la RDC
La actual epidemia superó en julio el tamaño del brote de 2018-2020 y se convirtió en el mayor brote de ébola registrado en la República Democrática del Congo. A finales de julio acumulaba más de 3.600 casos confirmados y 1.500 muertes.
Para mediados de agosto, la OMS reportaba 4.665 casos confirmados y 2.184 muertes, con una tasa de letalidad cercana al 47 %. El virus se había extendido a 54 zonas sanitarias de seis provincias.
La expansión geográfica y el aumento sostenido de contagios han llevado a la OMS a advertir sobre la necesidad de ampliar significativamente las operaciones de respuesta.
Muertes fuera de centros médicos preocupan a la OMS
Uno de los principales obstáculos para contener el brote es la dificultad para lograr que los pacientes sean identificados y atendidos de manera temprana.
La OMS señaló que una proporción importante de las muertes ocurre fuera de los centros de tratamiento, una situación que refleja problemas persistentes para detectar los casos, trasladar a los pacientes y garantizar el acceso oportuno a la atención médica.
A esto se suman la inseguridad, el conflicto armado en el este del país, los desplazamientos de población, los ataques contra instalaciones sanitarias y la desconfianza de algunas comunidades.
Desde que la OMS declaró la emergencia de salud pública de importancia internacional en mayo, se han registrado ataques contra instalaciones y trabajadores sanitarios, dificultando las labores de vigilancia y respuesta.
Aumentan los laboratorios y la capacidad de tratamiento
A pesar de las dificultades, la OMS destacó avances importantes en la respuesta contra el ébola.
La capacidad de diagnóstico se amplió de un único laboratorio a 19 instalaciones, con capacidad para procesar más de 3.000 muestras diarias. También aumentó considerablemente la capacidad de tratamiento y se reforzaron las medidas de prevención y control de infecciones en cientos de centros de salud.
Además, las acciones de participación comunitaria han alcanzado a millones de personas, un componente considerado fundamental para detectar casos de manera temprana y reducir la transmisión.
Un brote con potencial para seguir creciendo
El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo de 2026, después de que las autoridades confirmaran la presencia del virus de Bundibugyo en la provincia de Ituri.
Desde entonces, la epidemia se ha expandido progresivamente desde Ituri hacia otras provincias, en un contexto marcado por la movilidad de la población y una compleja crisis humanitaria.
La OMS considera que la velocidad de propagación convierte al actual brote en una emergencia sanitaria que requiere una respuesta sostenida, especialmente en las comunidades donde persisten dificultades para acceder a los servicios de salud.