La líder opositora venezolana María Corina Machado, recientemente reconocida con el Premio Nobel de la Paz, presenta una fractura vertebral sufrida durante su salida de Venezuela, informó este lunes su equipo de comunicación.
Lesión ocurrió durante la travesía marítima hacia su salida del país
De acuerdo con la información publicada por el medio noruego, la lesión se produjo durante un traslado en una embarcación pesquera, en medio de condiciones adversas del mar, mientras la dirigente abandonaba territorio venezolano.
Machado fue evaluada posteriormente en el Hospital Universitario Ullevål, en Oslo, donde los médicos confirmaron la fractura vertebral tras su llegada a Noruega la semana pasada.
Llegó a Oslo tras la ceremonia del Nobel
La opositora, de 58 años, arribó a la capital noruega en la madrugada del jueves, cuando ya había concluido la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz. El galardón fue recibido en su nombre por su hija, Ana Corina Sosa.
Desde su llegada, Machado había manifestado públicamente su intención de acudir a un centro médico, sin revelar en ese momento las razones.
Primera aparición pública pese a la lesión
A pesar del diagnóstico, la dirigente participó en una breve aparición pública en Oslo, donde incluso superó una barrera de seguridad para saludar a simpatizantes, en lo que fue su primer contacto directo con seguidores en el país nórdico.
Una salida marcada por el hermetismo y una operación encubierta
La salida de Machado de Venezuela se produjo en condiciones de extremo sigilo, debido al riesgo legal que enfrentaba tras permanecer en la clandestinidad en su país.
Según Bryan Stern, excombatiente estadounidense y fundador de una empresa especializada en evacuaciones en zonas de alto riesgo, la operación fue bautizada como “Dinamita Dorada” y estuvo marcada por múltiples contratiempos.
Disfraz, fallas técnicas y cambio de embarcación
Stern relató que Machado abandonó Caracas disfrazada y usando una peluca, para luego dirigirse a una playa del norte del país. La embarcación inicial, un pesquero antiguo, fue seleccionada para evitar levantar sospechas, pero presentó fallas mecánicas y problemas con el GPS.
Tras quedar expuesta al frío y al oleaje, Machado logró trasladarse a otra nave, en la que se encontraba Stern, con la que finalmente llegó a Curazao. Desde allí, abordó un avión privado rumbo a Oslo, con escala previa en Estados Unidos.
“Sentí que mi vida estuvo en riesgo”, dijo Machado
Ya en Noruega, la dirigente opositora relató la experiencia como un momento límite.
“Hubo instantes en los que sentí que mi vida corría un riesgo real. Fue también una experiencia profundamente espiritual; sentí que estaba en las manos de Dios”, expresó Machado en declaraciones ofrecidas el viernes en Oslo.






