El papa León XIV hizo un llamado a los gobiernos y a las instituciones públicas y privadas a colocar en el centro de sus políticas migratorias la protección y dignidad de los niños y adolescentes migrantes, al advertir sobre los graves efectos de la separación familiar, la violencia y la explotación.
León XIV pide cambiar el enfoque sobre la migración
El papa sostuvo que es necesario modificar la manera en que se aborda el fenómeno migratorio y pasar de una visión centrada exclusivamente en el control de los flujos a una política basada en la protección de los derechos humanos.
León XIV retomó así planteamientos expresados durante su discurso ante el Parlamento español el pasado 8 de junio.
Niños migrantes enfrentan violencia, separación y explotación
En su mensaje, el pontífice advirtió que los menores migrantes enfrentan situaciones especialmente traumáticas durante los desplazamientos.
Explicó que algunos niños han perdido a sus padres, hermanos y amigos, mientras otros son testigos de episodios de violencia y permanecen separados durante largos períodos de sus familiares mientras intentan reunirse con ellos.
También se refirió a los menores que realizan el viaje migratorio junto a sus padres y quedan expuestos a condiciones extremas.
Papa denuncia trata, violencia sexual y reclutamiento de menores
León XIV enumeró diferentes formas de violencia que afectan a los niños y adolescentes durante las rutas migratorias.
Entre ellas mencionó las muertes durante los desplazamientos, la trata de personas, la explotación, el reclutamiento de menores para conflictos armados, la violencia sexual y los matrimonios forzados.
El papa también alertó sobre las atrocidades que muchos menores sufren o presencian durante sus trayectos.
“Ante cada menor emigrante, estamos llamados a realizar un acto de humanidad y de fe”, añadió.
Pide actuar en los países de origen
El pontífice también pidió abordar las causas que obligan a los menores y sus familias a abandonar sus lugares de origen.
Consideró necesario intervenir en los países de origen para reducir las condiciones que provocan la migración forzada, mientras que los países de tránsito y destino deben garantizar protección y acogida.
León XIV pidió reconocer a cada menor por su condición humana antes que por su estatus migratorio y garantizar derechos fundamentales como la vida, la educación y un nivel de vida adecuado.
Según el papa, estas condiciones deben permitir que los niños puedan desarrollarse plenamente en los ámbitos físico, mental, espiritual, moral y social.
Llama a combatir la soledad y el rechazo
El papa también puso énfasis en las consecuencias emocionales y sociales que enfrentan los menores migrantes.
Pidió prevenir situaciones de soledad, aislamiento y rechazo, que pueden afectar tanto a los niños que migran como a los hijos de familias migrantes.
En ese sentido, propuso impulsar espacios de encuentro entre jóvenes migrantes y jóvenes de las comunidades de acogida.
El objetivo, explicó, debe ser construir relaciones basadas en el respeto mutuo, la solidaridad y la amistad.
León XIV pide a las religiones proteger la identidad cultural de los niños
El mensaje también incluyó un llamado a representantes de diferentes religiones para que contribuyan a crear espacios seguros para los menores.
El papa pidió que cada niño y niña sea respetado y valorado en su identidad cultural, como una forma de prevenir situaciones de exclusión.
Asimismo, advirtió sobre el riesgo de que la marginación y la falta de integración puedan favorecer procesos de radicalización por parte de grupos extremistas.
Con su mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, León XIV situó la protección de los menores migrantes, la reunificación familiar y la defensa de sus derechos fundamentales como prioridades frente a uno de los principales desafíos humanitarios de la actualidad.