La institución financiera estatal atraviesa uno de sus períodos más estables y dinámicos, marcado por un crecimiento significativo en el sector inmobiliario, una cartera de crédito cercana a los 5 mil millones y un cierre proyectado de activos que bordea los 7 mil millones.
Crecimiento en el desempeño financiero
Ariel Herrera, gerente directivo de finanzas de la Caja de Ahorros, señaló que el 2025 ha sido un año productivo tanto en materia de créditos como de depósitos. Destacó que el nicho hipotecario, “nuestro producto madre y razón histórica del banco”, experimentó un repunte notable tras dos años de contracción en el sector inmobiliario.
De acuerdo con las cifras del mercado, más de 800 millones de dólares fueron colocados en crédito hipotecario, representando un crecimiento superior al 14 %. Este comportamiento, según Herrera, evidencia “la confianza que está regresando al sector y el compromiso del banco con las familias y promotores”.
La Caja de Ahorros también mantiene tasas competitivas y un enfoque de acompañamiento responsable al cliente, reforzando la educación financiera y la importancia del crédito como herramienta de planificación y estabilidad.
Impacto de la Ley de Interés Preferencial en la banca
Herrera explicó que la entrada de la Ley de Interés Preferencial generó un periodo inicial de incertidumbre, provocando una desaceleración temporal en la colocación de nuevos créditos. Sin embargo, con el marco legal ya definido, la institución registra un marcado repunte.
Para el cierre del 2025, la Caja de Ahorros proyecta activos cercanos a los 7 mil millones y una cartera de crédito que está próxima a superar los 5 mil millones.
El crecimiento también se atribuye al mayor apoyo a pymes, emprendimientos y proyectos de impacto social y económico, que impulsan el empleo y la diversificación del portafolio crediticio.
Nuevas estrategias para dinamizar sectores productivos
La entidad ha modificado su modelo de gestión, pasando de ser un banco dependiente del cliente presencial a uno que busca activamente oportunidades en sectores de mayor dinamismo. Herrera detalló que esta estrategia responde a una evaluación constante de los estudios de mercado, el comportamiento del Producto Interno Bruto y la identificación de áreas con mayor potencial.
Sectores como logística, finanzas, comercio y construcción muestran un repunte significativo, impulsado por aprobaciones de impacto ambiental y la reactivación de proyectos de infraestructura pública y privada.
Más de 3,400 millones en proyectos registrados anticipan liquidez, estabilidad y generación de empleos para los próximos años.
Fortalecimiento institucional y retos regulatorios
Como banco estatal, la Caja de Ahorros mantiene procesos de cumplimiento más robustos, auditados no solo por la Superintendencia de Bancos, sino también por la Contraloría, el Ministerio de Economía y Finanzas, la Asamblea y entidades corresponsales. Esta supervisión integral busca garantizar solidez, transparencia y credibilidad.
Las proyecciones para 2026 son optimistas: inflación controlada, liquidez creciente en el sistema bancario y una mejor percepción internacional del país.
Acompañamiento al emprendimiento y apoyo al tejido productivo
La Caja de Ahorros ha asumido un liderazgo en la reactivación económica tras la pandemia, con acuerdos por más de 500 millones con bancos corresponsales para financiar mipymes y emprendimientos. De ese monto, 300 millones se han destinado exclusivamente a pymes, beneficiando a más de 700 emprendedores.
Uno de los programas más destacados es “Chenchen en la calle”, enfocado en promover iniciativas de jóvenes y nuevos emprendedores. Además, la entidad desarrolla un centro de innovación e incubadora empresarial en alianza con AMPYME, cuyo objetivo es fortalecer la capacitación, bancarización y escalabilidad de nuevos negocios.