Actualidad -  4 de marzo 2016 - 21:47hs

Gobierno de Panamá amaga con la censura ante las críticas internacionales



El partido del presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, ha lanzado una velada advertencia a los medios, un amago de apostar por la censura ante las crecientes críticas internas e internacionales por una gestión gubernamental cuyo único objetivo parece ser la persecución judicial a su predecesor, Ricardo Martinelli.



Un diputado oficialista presentó el lunes un proyecto de ley para supervisar y restringir el ejercicio del periodismo a profesionales extranjeros.



El proyecto se acoge al Código penal para estipular penas de hasta cinco años de cárcel para los foráneos que incumplan la norma, en clara contradicción con la tradicional hospitalidad panameña, cultivada con esmero desde la independencia de EE.UU, entre otras razones por la copiosa inversión internacional que ha permitido el despegue económico del país.



También vulneraría la Constitución panameña y varios artículos de la Convención panameña de Derechos Humanos que Panamá ha ratificado como Estado, según ha explicado el presidente de la Asociación de Corresponsales de Prensa extranjera en Panamá, Luis Blanco.



No se trata en cualquier caso de la primera actuación contraria a la libertad de expresión ejercida por el gabinete de Varela: su portavoz, Manuel Domínguez, acostumbra a enviar whatsApp y mensajes de texto de evidente talante intimidatorio a los redactores de los medios que informan de las críticas al Ejecutivo.



Aunque nadie -ni dirigentes de la oposición ni de medios periodísticos panameños- crea que el proyecto de ley pueda llegar a ser aprobado por el Congreso, sí se ha entendido la presentación como un "aviso a navegantes", una clara llamada de atención a los medios internacionales para evitar informaciones que cuestionen la actuación del Gobierno.



El retroceso gubernamental fue tardío. Horas después de presentado el proyecto, el ministro de la Presidencia, Álvaro Alemán, argumentó ante la oleada de críticas que "el Gobierno no tiene ningún interés en revivir instrumentos legales que fueron utilizados para coartar la libertades de los panameños".



Alemán no anunció la retirada del proyecto, pero matizó que "cualquier ley sobre periodismo debe redundar en un fortalecimiento de las libertades que plantea proteger, en ningún caso debe restringirlas".

La propuesta no solo limitaría, de ser aprobada, la incorporación de foráneos a los medios de comunicación por la vía de la concesión de una "acreditación profesional transitoria".

Pretende además restringir la vigencia de la acreditación de la llamada "Comisión Técnica Académica del Periodismo" a un máximo de dos años.

Desde la Cumbre de las Américas, un evidente éxito de organización de la cancillería panameña, en el que se produjo la histórica entrevista Obama-Castro, las críticas se han agudizado por la paralización de los pagos a algunas de las empresas que gestionan proyectos aprobados por el anterior gabinete, del que Varela fue vicepresidente.

A esa actuación se suma la evidente paralización de la Administración, que no ha presentado ni una sola propuesta legislativa en sede parlamentaria, el deterioro de la seguridad ciudadana, en el país que podía presumir del menor índice de delincuencia de Centroamérica, y los temores a un retroceso económico por la falta de proyectos gubernamentales, pese a la pujanza de la iniciativa privada, centrada en buena medida en el sector de la construcción.



De hecho, Juan Carlos Varela sustituyó hace escasas semanas a su ministro de Turismo, entre otros, en una remodelación del Gobierno interpretada por algunos analistas como un intento desesperado de mejorar la imagen pública de su gabinete.



Análisis de  Alfredo Aycart, publicado por Efe.