Actualidad -  2 de febrero 2016 - 12:46hs

A un año en autoexilio crece la expectativa en torno a los casos contra Martinelli

Redacción ECO
Por Redacción ECO
NACIONALES
El expresidente de Panamá Ricardo Martinelli cumple hoy un año fuera de su país, donde enfrenta seis procesos por supuesta corrupción que han generado gran expectativa en la opinión pública y crecientes críticas a la Justicia por como se han llevado hasta ahora.

Martinelli salió el 28 de enero de 2015 de Panamá, el mismo día que se abrió la primera causa penal en su contra, con destino a Guatemala para asistir a una sesión del Parlamento Centroamericano (Parlacen), del que es diputado, y tras meses de especulaciones sobre su paradero sus abogados confirmaron que se estableció en EE.UU.
La polémica ha marcado los procesos en su contra, en especial los dos que están más adelantados: el de la compra con supuestos sobrecostes de comida deshidratada y el de las escuchas ilegales a unas 150 personas, por el que el Supremo ordenó en diciembre pasado su detención provisional.

El proceso para concretar la orden de detención fue iniciado el mismo diciembre, cuando comenzó la traducción del expediente al inglés, según informó esta semana la Corte Suprema.

Ha echado más leña al fuego el escándalo desatado en las últimas semanas sobre la máxima corte por las irregularidades en su seno reveladas por uno de sus magistrados, Harry Díaz, el fiscal en el caso de los pinchazos (escuchas) que acusó a Martinelli por delitos que suman hasta 21 años de cárcel.

Políticos y sectores sociales están pidiendo la cabeza no solo de Díaz y del presidente del Supremo, José Ayú Prado, quien tiene varias denuncias en el Parlamento, sino de los nueve magistrados del pleno, los únicos que pueden procesar a Martinelli dada su investidura de diputado.

Asiduo usuario de Twitter, el hombre que gobernó con histrionismo Panamá entre 2009 y 2014 plasma allí con insistencia que es un "perseguido político" de Juan Carlos Varela, su exvicepresidente y excanciller y actual mandatario de Panamá, quien lo niega.

Detractores políticos, por su lado, aplauden la actitud "firme" de los fiscales contra Martinelli, aunque resienten la "lentitud" en el accionar del Supremo.

El abogado Ernesto Cedeño dijo este jueves a Efe que en los casos contra el exgobernante existe una "percepción de lentitud" porque el Supremo ha fallado en la comunicación y no ha sabido explicar los trámites que, opinó, se están haciendo en los tiempos que permite el sistema.

Para el político del opositor Partido Revolucionario Democrático (PRD) Mitchell Doens, una de las víctimas de los pinchazos, las "evidencias son claras" contra Martinelli, pero hay "cierta lentitud" en el accionar judicial debido "a las limitaciones de personal calificado y de recursos", y a "las fórmulas que busca la defensa" del expresidente para "dilatar" el proceso.

En todo caso, agregó, "lo menos" que se puede "espera es que el señor Martinelli dé la cara y enfrente" a la Justicia de Panamá, que debe procesarlo y "condenarlo a pagar 20 años de prisión".

"La gente dice 'él debe venir a enfrentar la Justicia'. ¿Debe venir?", se preguntó por su lado Rogelio Cruz, exfiscal general de Panamá y uno de los defensores de Martinelli, tras enumerar en una entrevista con Efe los "horrores procesales" y la "inconstitucionalidad" de los casos en contra de su cliente.

Acusar a Martinelli por los pinchazos antes de imputarlo y aceptar declaraciones dadas "bajo amenaza" como prueba, en el caso de la comida deshidratada, son algunos de los muchos supuestos errores procesales citados por la defensa.

Cruz apela a la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que establece como garantía del derecho a la defensa la posibilidad de apelación, para aseverar que los casos contra Martinelli "son inconstitucionales y están condenados a quedar en nada" porque "son procesos de única instancia".

"Cómo va a haber garantías, si no hay apelación (...), porque como es una decisión del pleno de la Corte, por encima de eso solo está Dios", aseguró Cruz, abogado con más de 50 años de ejercicio.

Pero el Supremo "no puede darse el lujo de decir (que) esos procesos no van a ningún lado porque son violatorios de la Convención. Si toma semejante decisión la linchan públicamente", agregó.

Ello, porque la Corte "está trabajando a empujones de ciertos sectores", y "los medios han creado extraordinarias expectativas con los casos de Martinelli", concluyó.