El presidente del movimiento Vamos, Juan Diego Vásquez, lanzó una de sus críticas más duras al manejo del caso Odebrecht en Panamá, al advertir que, aunque aún no exista una sentencia firme, “nadie puede negar que hay decenas de culpables”.
“El costo real de muchas obras fue alterado para incluir la coima. Eso es robarle al pueblo”, afirmó, al tiempo que cuestionó que, a diferencia de otros países latinoamericanos, Panamá no haya logrado cerrar estos procesos con condenas claras.
Un sistema frágil en justicia y lleno de maniobras
Vásquez explicó que la debilidad del sistema inquisitivo, aún vigente para estos casos, ha permitido tácticas dilatorias que frenan los juicios: múltiples imputados, acciones legales estratégicas y hasta excusas médicas. “Cuando no pueden proteger a alguien con pruebas, lo que buscan es que el juicio no se haga”, advirtió.
También recordó que muchas de las investigaciones parten de delaciones realizadas en Brasil por ejecutivos de Odebrecht, declaraciones que según dijo existen, pero no han sido realmente controvertidas en Panamá.
Política, corrupción y crimen: un triángulo peligroso
El líder de Vamos fue más allá y describió una red de corrupción donde confluyen políticos corruptos, empresarios corruptos y delincuencia organizada transnacional. Un sistema que, según dijo, se alimenta a sí mismo y frena cualquier intento real de reforma.
“No hay pandillas sin empresarios corruptos, ni Estados sin políticos corruptos”, afirmó, al señalar que esta penetración alcanza instituciones clave como la Asamblea, la Fiscalía y los estamentos de seguridad.
Críticas al Ejecutivo y a las rebajas de pena
Vásquez cuestionó con dureza las recientes decisiones de rebaja de penas otorgadas por el Ejecutivo a personas vinculadas con delitos de alto impacto, calificándolas como decisiones políticas discrecionales que erosionan la confianza ciudadana.
“La justicia no puede ser dura con los enemigos y blanda con los amigos”, dijo, insistiendo en que una justicia humana debe serlo para todos, sin excepciones.
Democracia en riesgo
Finalmente, advirtió sobre los intentos de modificar el Código Electoral para limitar las posibilidades de los independientes, asegurando que se busca cambiar las reglas del juego para favorecer a los partidos tradicionales.
“Yo no gané por la ley, gané porque la gente votó por mí”, recordó, señalando que sin reglas justas y sin equidad en el financiamiento político, no puede hablarse de elecciones realmente competitivas.
Para Vásquez, el mensaje es claro: sin una justicia independiente y sin un combate real a la corrupción, Panamá no puede avanzar. Y seguir pateando la lata solo alarga el problema.




