El Partido Panameñista celebrará las elecciones de su directorio transitorio este domingo en un ambiente de apatía, fracturas internas y sin claridad política, según Jorge Gamboa Arosemena, dirigente histórico del colectivo. Asegura que el desánimo es tal que ni siquiera esperan que participen 900 votantes, pese a que deberían superar los 1,200.
Directiva del Panameñismo
El dirigente cuestionó que las dos corrientes que compiten por el control de la directiva una respaldada por el expresidente Juan Carlos Varela y otra por la expresidenta Mireya Moscoso repitan los mismos vicios del pasado, enfocándose en “forma y no fondo”. Señaló que ninguna plantea cómo enfrentar los grandes debates nacionales y que ambas son responsables de la crisis interna del partido y del deterioro político del país.
Su rol de oposición
Gamboa fue igual de duro al evaluar el rol de la bancada panameñista. Aseguró que el partido no actúa como oposición, sino como un grupo “bisagra del gobierno”, sin liderazgo ni discurso. “Ocho diputados pasan desaparecidos. Ni el matraqueador aparece. No dicen nada”, reclamó, citando incluso que Jorge Herrera llegó a la presidencia de la Asamblea por “confusiones” entre nuevos diputados.
Para él, los partidos han abandonado su deber de orientar políticamente al país, incluyendo PRD, Molirena, Cambio Democrático y RM: “Todos son culpables”, dijo. Y lanzando una metáfora cruda, aseguró que “los gusanos que devoran el cadáver no resucitan el cadáver” para describir la imposibilidad de que las mismas dirigencias resuelvan la crisis que ellas mismas crearon.
Mejoras al partido
Sobre si las dos corrientes del panameñismo pueden lograr transformaciones reales, Gamboa cree que solo sería posible si existe una verdadera introspección: “Como un adicto, no saldrá de su condición hasta que reconozca su problema”, afirmó.
El dirigente concluyó que Panamá va “como un bus cuesta abajo”, con un conductor inadecuado y pasajeros que tampoco exigen correcciones. A su juicio, el deterioro político desde la invasión no ha hecho más que empeorar. “Pensábamos que cada presidente era la tapa del coco pero siempre viene uno peor”, remató.




