La rectora de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), Ángela Laguna, asegura que la clave del éxito institucional no está en prohibir o permitir la reelección de las autoridades universitarias, sino en fortalecer los mecanismos internos de gobernanza y transparencia.
Durante los últimos años, la UTP ha sido señalada como ejemplo de ejecución presupuestaria eficiente y bajo perfil político. Según Laguna, eso no es casualidad: responde a una cultura universitaria distinta, en la que los estudiantes entienden su rol ciudadano y la universidad actúa como “laboratorio de tercera parte”, brindando apoyo técnico sin parcialidad en conflictos sociales o ambientales.
Proyección hacia 2026 de la UTP: más estudiantes y nuevos proyectos
Para el próximo año, la UTP espera recibir 7,500 nuevos estudiantes a nivel nacional, cifra que refleja el crecimiento sostenido de la matrícula. La Asamblea Nacional aprobó un presupuesto de 177 millones de dólares, lo que representa un aumento de 33 millones respecto al periodo anterior.
Ese incremento permitirá concluir proyectos ya iniciados, como los nuevos edificios en Bocas del Toro y Veraguas, y avanzar en la construcción de residencias estudiantiles tanto en el campus central como en centros regionales.
El plan contempla alojar a más de 1,000 estudiantes, distribuidos entre el edificio principal del campus (con capacidad para 320 estudiantes) y las residencias del interior del país. Laguna destacó que el programa busca atender a jóvenes de zonas rurales con dificultades de transporte o vivienda.
Nuevos observatorios y compromiso nacional
La rectora también adelantó que la universidad trabaja en la creación de observatorios especializados, como el de políticas públicas y el del agua, que reunirán a expertos internos y externos para ofrecer soluciones técnicas a problemas nacionales.
Con miras al 2026, la UTP se prepara para un ciclo de expansión académica y física, pero también de reflexión interna. Su rectora apuesta por un modelo de educación pública basado en la excelencia, la autonomía y la responsabilidad social: “Nada es perfecto, todo es perfectible”, concluyó.




