La representante del corregimiento de Tocumen, Arielis Barría, denunció que fue víctima de una presunta agresión por parte de unidades policiales mientras participaba en una manifestación ciudadana para exigir respuestas ante la falta de agua potable que afecta a miles de familias en su comunidad.
El hecho ha generado indignación entre sectores sociales y políticos que consideran desproporcionado el uso de la fuerza contra ciudadanos que reclamaban un derecho básico como el acceso al agua.
Desde hace meses, comunidades del corregimiento de Tocumen han reportado problemas de acceso continuo al agua potable, una situación que afecta la salud, higiene y calidad de vida de miles de personas. La protesta encabezada por la representante buscaba obtener respuestas concretas de las autoridades sobre esta problemática.
Según la coalición, reprimir manifestaciones pacíficas “revela una respuesta profundamente desconectada del deber del Estado de garantizar condiciones dignas de vida”.
“El acceso al agua no es un privilegio: es un derecho humano”, detalló el grupo político.
“Nos solidarizamos con la H.R. Arielis Barría y con todas las personas víctimas de la violencia estatal. Reafirmamos nuestro compromiso con una sociedad justa, pacífica y democrática, donde la seguridad y el orden se construyan desde el respeto y no desde el miedo”, agregó el documento.
La Coalición VAMOS exigió una solución inmediata a la crisis del agua en Tocumen y en todas las comunidades del país que enfrentan condiciones similares, reiterando que el agua potable debe ser garantizada como un derecho humano y no como un privilegio.
Posición de la Policía Nacional
Por su parte, la Policía Nacional emitió dos comunicados luego del incidente ocurrido la noche del martes, en el que la representante del corregimiento de Tocumen, Arielis Barría, se vio involucrada con unidades de la entidad.
Según la versión oficial, Barría reaccionó de manera "agresiva" contra las unidades presentes en el lugar, llegando incluso a herir a una de ellas.
La Policía agregó que en el lugar prevaleció las agresiones contra los uniformados pese a los llamados a la paz.




