El embajador de los Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera, resaltó la cooperación sostenida entre su país, Venezuela y Panamá, en torno a la extradición de Ali Zaki Hage Jalil, señalado por el ataque al vuelo 901 de la aerolínea panameña Alas Chiricanas en 1994.
El diplomático destacó que Estados Unidos "está comprometida en lograr que Irán y sus representantes, como Hezbolá, rindan cuentas. Si atacan a estadounidenses o a nuestros aliados, los encontraremos".
La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos proporcionó inteligencia crítica y apoyo técnico que permitió a la Dirección Nacional de Investigación Judicial de Panamá avanzar en el caso.
Medidas de seguridad
Alí Zaki Hage Jalil arribó al país bajo estrictas medidas de seguridad, custodiado por unidades de las Fuerzas Especiales de la Policía Nacional, en coordinación con Interpol Panamá y agentes de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ).
El extraditado fue trasladado en una cápsula de seguridad hacia la sede de la DIJ, donde se realizarán los trámites correspondientes para su posterior puesta a órdenes de las autoridades judiciales competentes.
Esta extradición marca un avance significativo en el proceso de justicia por este caso, que permaneció sin resolver durante más de tres décadas.




