Las recientes decisiones judiciales en Panamá, que ordenan las primeras indemnizaciones a víctimas del envenenamiento masivo con dietilenglicol, han reactivado la atención sobre una de las peores crisis sanitarias del país y sus conexiones internacionales.
De acuerdo con organismos internacionales como la ONU y la OMS, se han confirmado 291 muertes, aunque asociaciones de víctimas estiman que la cifra real supera los 800 fallecidos.
Una cadena internacional bajo la lupa: China, España y Panamá
La investigación del caso ha señalado una compleja cadena comercial que involucró a empresas en China, España y Panamá.
Según la versión oficial de las autoridades chinas en 2007, el producto exportado desde China no era glicerina farmacéutica, sino una sustancia industrial identificada como “TD glycerin”.
Pekín sostuvo entonces que la responsabilidad principal del desenlace recaía en la parte panameña, al alegar un cambio en el uso del producto y en su fecha de caducidad durante su manipulación posterior.
No obstante, también reconoció irregularidades en su propio proceso, como el uso de denominaciones ambiguas que pudieron generar confusión.
China reacciona con controles tras ola de crisis sanitarias
El caso de Panamá coincidió con un periodo crítico para China, marcado por múltiples escándalos relacionados con la seguridad alimentaria y farmacéutica.
Entre los episodios más graves de aquella etapa destacan:
- La crisis de la leche contaminada con melamina, que afectó a 300.000 niños
- La retirada internacional de juguetes y productos defectuosos
- Diversos casos de medicamentos adulterados y vacunas defectuosas
Estas crisis provocaron una fuerte pérdida de confianza en los productos chinos a nivel global.
Ejecución de alto funcionario marcó punto de inflexión
En 2007, la ejecución del exdirector del regulador farmacéutico chino, Zheng Xiaoyu, se convirtió en uno de los hechos más simbólicos de la respuesta del país ante la crisis sanitaria.
Zheng fue condenado por corrupción y por irregularidades en la aprobación de productos médicos, en un caso que el Gobierno chino utilizó como ejemplo de endurecimiento institucional.
Posteriormente, las autoridades impulsaron una campaña nacional de inspección que llevó a la revisión de más de 7.300 solicitudes de productos farmacéuticos.
China refuerza controles, pero persisten alertas
Aunque los grandes escándalos internacionales han disminuido, episodios recientes muestran que persisten fallos en los sistemas de control.
Entre los casos más recientes destacan:
- En 2025, más de 200 menores con niveles anómalos de plomo en una guardería en Tianshui
- En 2024, polémica por transporte de aceite alimentario en camiones previamente usados para químicos
Ambos casos reavivaron el debate sobre la seguridad alimentaria y la supervisión regulatoria en el país asiático.
Un caso que sigue teniendo impacto internacional
La tragedia del dietilenglicol en Panamá no solo continúa generando consecuencias judiciales, sino que también mantiene viva la discusión sobre la responsabilidad en cadenas globales de producción y control sanitario, en un contexto donde la seguridad de los medicamentos sigue siendo un tema de alta sensibilidad internacional.






