Un tercio de los niños del mundo no tienen agua potable en sus escuelas, lo que no solo afecta su salud, sino que también limita su capacidad de aprender, aseguró la Unesco en un informe publicado el miércoles.
"Casi la mitad de las escuelas carecen de instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón. Y los progresos son muy lentos", advirtió.
Esta falta de infraestructuras impide a las escuelas ofrecer "un entorno seguro que proteja contra las enfermedades, el covid, los parásitos, las enfermedades respiratorias, la diarrea", observa Emilie Sidaner, coordinadora de esta publicación de la Unesco, entrevistada por la AFP.
Esto representa principalmente un "desafío" para las niñas, y a veces también para las maestros, que "no pueden ir a la escuela cuando están con la menstruación", lo que obstaculiza el "acceso equitativo a la educación para las niñas", precisó esta especialista en salud y alimentación escolar.
El impacto también es fuerte en la desnutrición infantil, ya que las escuelas no tienen agua potable para cocinar para sus alumnos, señala Sidaner.
Por el contrario, mientras que el hambre afecta la concentración y el deseo de aprender.
"Si los alumnos no están sanos, bien alimentados y protegidos en la escuela, es más difícil para ellos adquirir los conocimientos que se les pueda transmitir", lamentó la experta.





