El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arribó este miércoles a Pekín acompañado por un grupo de altos directivos de las principales empresas tecnológicas y aeroespaciales del mundo, en una visita de alto impacto económico y geopolítico.
Elon Musk, Tim Cook y líderes empresariales acompañan la delegación
La visita presidencial no ocurre sola. Trump viaja en compañía de figuras clave del sector tecnológico y aeronáutico, entre ellos:
- Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX
- Tim Cook, CEO de Apple
- Kelly Ortberg, director ejecutivo de Boeing
Además, Jensen Huang, CEO de Nvidia, se incorporó al grupo durante una escala en Alaska, reforzando el carácter estratégico de la delegación en medio de la competencia tecnológica global.
Trump pide a China “abrir su mercado” para impulsar el comercio
En declaraciones difundidas a través de su red social Truth Social, Trump afirmó que solicitará directamente a Xi Jinping que permita una mayor apertura económica.
Por su parte, el Gobierno chino confirmó la visita de Estado y expresó disposición al diálogo.
El portavoz del Ministerio de Exteriores, Guo Jiakun, aseguró que Pekín está dispuesto a colaborar con Washington para “ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
Una cumbre cargada de tensiones comerciales, tecnológicas y geopolíticas
Este encuentro marca la primera visita de un presidente estadounidense a China desde 2017, cuando el propio Trump realizó su anterior viaje oficial durante su primer mandato.
El programa contempla reuniones bilaterales, recepciones oficiales, almuerzos y banquetes, en lo que se prevé como una agenda diplomática intensa.
Entre los principales temas en discusión destacan:
- La posible prórroga de la tregua en la guerra arancelaria
- Restricciones a los semiconductores
- Disputa por tierras raras
- Propiedad intelectual
- El estatus de Taiwán
Irán y el impacto en la economía global también entran en la agenda
Otro punto sensible será la situación en Irán, un conflicto que ha alterado los mercados energéticos internacionales.
Según fuentes de la Casa Blanca, Trump buscará que China utilice su influencia sobre Teherán, considerando su papel como uno de los principales compradores de petróleo iraní.
El mandatario estadounidense ha impulsado sanciones para frenar estas compras, una medida criticada por Pekín, aunque sin provocar una ruptura diplomática.
Mientras tanto, el propio Trump ha alternado mensajes sobre la necesidad de cooperación y la posibilidad de actuar sin apoyo chino.
Un escenario de competencia estratégica entre dos superpotencias
Estados Unidos y China mantienen desde hace años una competencia abierta en sectores estratégicos como la tecnología, la economía y la seguridad global.
La analista del Atlantic Council, Melanie Hart, describió el encuentro como una cumbre de alta tensión bajo una apariencia diplomática.
Avances paralelos en negociaciones económicas en Asia
De forma simultánea a la cumbre en Pekín, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, sostuvieron reuniones en Corea del Sur.
Según la agencia Xinhua, ambas delegaciones mantuvieron “consultas económicas y comerciales” con un enfoque constructivo, abordando diferencias y explorando áreas de cooperación.
Una relación marcada por la guerra comercial y el pulso tecnológico
Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025, las dos potencias han reactivado una intensa guerra comercial, con aumentos de aranceles y restricciones mutuas que han impactado en las cadenas globales de suministro.
La actual visita busca reducir tensiones, aunque los analistas advierten que el resultado dependerá de la capacidad de ambas partes para ceder en temas estratégicos clave.






