Al norte de Estocolmo, la prisión de Rosersberg está acondicionándose para albergar niños a partir de 13 años, en el marco de una polémica reforma que busca atajar la delincuencia juvenil. La medida, anunciada por el gobierno conservador minoritario con apoyo de los Demócratas Suecos, reduce la edad de responsabilidad penal de 15 a 13 años en casos de delitos castigados con al menos cuatro años de prisión.
Preparativos en la cárcel de Rosersberg
Aunque la ley aún debe aprobarse en el Parlamento, Rosersberg ya está adaptando sus instalaciones para recibir hasta 24 menores. Se vació una unidad de 51 presos adultos, se remodelaron celdas de 10 metros cuadrados con televisión, se construyeron aulas y se reorganizó el personal penitenciario.
El director de la prisión, Gabriel Wessman, destacó la importancia de la educación obligatoria hasta los 16 años y señaló que cada joven estará acompañado por guardias en todas sus actividades, incluyendo escuela y recreación. Además, las celdas contarán con interfonos para contactar al personal si es necesario.
Críticas de defensores de derechos del niño
Organizaciones como Bris han criticado la reforma, advirtiendo que encarcelar a menores tan jóvenes puede ser contraproducente y afectar gravemente su desarrollo. Julia Hogberg, asesora legal de Bris, señaló que bajar la edad de responsabilidad criminal puede incluso iniciar la actividad delictiva a edades más tempranas y aumentar la reincidencia.
Reforma en contexto electoral
El gobierno conservador, que llegó al poder con la promesa de reducir la criminalidad, busca implementar rápidamente esta y otras reformas antes de las elecciones legislativas de septiembre, generando un debate intenso sobre la eficacia y la ética de encarcelar a menores de 13 años.






