La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, desató una reacción violenta en al menos 20 estados de México, con más de 250 bloqueos, incendios y ataques coordinados en cuestión de minutos.
Las escenas de pánico incluyeron incendios, cierre de carreteras y caos en zonas turísticas como Guadalajara y Puerto Vallarta.
¿Qué viene ahora para México?
Cumming planteó tres posibles escenarios tras la caída del líder criminal: una sucesión interna ordenada, la fragmentación del grupo en células más violentas o una disputa con otros cárteles por el control territorial. “El que caiga la cabeza no significa que termine la violencia”, advirtió.
El Cártel Jalisco Nueva Generación pasó en apenas 15 años de ser un grupo regional a tener presencia en 20 estados mexicanos y expansión internacional, con operaciones en Estados Unidos y Europa, donde el mercado de la cocaína ha ganado peso estratégico.
Su crecimiento acelerado respondió a una estrategia de expansión violenta, absorbiendo grupos locales y tomando control de puertos, rutas terrestres y zonas fronterizas.
Presión internacional y cambio de estrategia
La periodista destacó que la estrategia de seguridad en México ha mostrado cambios en los últimos meses, en medio de presiones de Estados Unidos y cuestionamientos sobre el control territorial.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido públicamente que no ha variado la línea de acción, Cumming considera que en la práctica sí se perciben modificaciones en la política de seguridad.
La periodista subrayó que el reto no solo es desarticular estructuras criminales, sino evitar que la violencia escale en nuevas regiones, como ocurrió tras la captura de líderes del Cártel de Sinaloa.
En su análisis, el fenómeno demuestra que el crimen organizado mantiene capacidad de respuesta inmediata y presencia territorial amplia, lo que convierte la situación en un desafío estructural para el Estado mexicano.




