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Hamás acusa a Israel de matar a 20 personas que esperaban ayuda

El conflicto estalló el 7 de octubre con el ataque de comandos de Hamas en suelo israelí, en el que murieron unas 1.160 personas, sobre todo civiles.

AFP
Por AFP

El Ministerio de Salud de la Franja de Gaza, controlada por Hamás, denunció el viernes que 20 personas murieron por disparos de las tropas israelíes contra una multitud que esperaba ayuda humanitaria, unas acusaciones negadas por Israel.

Ante la amenaza de hambruna que se cierne sobre el enclave palestino, numerosos países intentan llevar ayuda humanitaria por tierra, mar y aire a este territorio donde continúan los combates tras fracasar el intento de cerrar una tregua antes del Ramadán.

El barco de la oenegé española Open Arms, que zarpó el martes de Chipre con 200 toneladas de víveres, se encontraba el viernes a unos 30 km de la costa de Gaza, según una web de tráfico marítimo.

En este contexto de necesidad, el movimiento islamista palestino acusó al ejército israelí de haber disparado desde "tanques y helicópteros" a personas que esperaban una distribución de harina en una plazoleta de la ciudad de Gaza.

"El balance de víctimas transportadas al hospital de Al Shifa fue revisado al alza a 20 muertos y 155 heridos", dijo el Ministerio de Salud. "El balance de víctimas transportadas al hospital de Al Shifa fue revisado al alza a 20 muertos y 155 heridos", dijo el Ministerio de Salud.

En un breve comunicado, el ejército israelí dijo que estas informaciones eran "erróneas" y que estaba estudiando el incidente "minuciosamente", aunque no dio su versión de los hechos.

En el hospital de Al Shifa, el más grande del norte del territorio, un colaborador de la AFP vio numerosas ambulancias transportar cadáveres y personas con heridas de bala.

El director de los servicios de urgencia, Mohammed Ghurab, afirmó que "hubo disparos directos de las fuerzas de ocupación sobre gente" que esperaba "la llegada de camiones con víveres".

Ayuda por mar y aire

La ONU advierte del riesgo de una hambruna en el territorio asediado por Israel, especialmente en el norte, de difícil acceso y donde viven actualmente unas 300.000 personas.

Sometido a un cerco desde el 9 de octubre, el exiguo territorio sufre una escasez grave de insumos que llevó a varios países a recurrir a aviones para entregar ayuda humanitaria.

La Unión Europea anunció la apertura de un corredor marítimo usado por el buque de Open Arms cargado con alimentos suministrados por la oenegé World Central Kitchen (WCK) del chef José Andrés.

Un equipo de esta segunda oenegé, con presencia en Gaza, está construyendo un muelle flotante donde esperan poder descargar los alimentos para distribuirlos entre la población palestina.

La presidenta de WCK, Erin Gore, reconoció que esto "no es suficiente" y anunció que preparan un segundo buque con "cientos de toneladas" de víveres.

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Hamás acusa a Israel de matar a 20 personas que esperaban ayuda.

Hamás acusa a Israel de matar a 20 personas que esperaban ayuda.

Pero 25 oenegés, incluidas Amnistía Internacional y Oxfam, alertaron que estas operaciones humanitarias "no son una alternativa" a las entregas terrestres.

En el norte de Gaza, Mojles al Masry, un desplazado de 27 años, pasó horas mirando al cielo esperando, sin suerte, la caída de ayuda.

"No hay comida para alimentar a nuestros hijos. Ni siquiera encontramos leche infantil. Llevamos dando vueltas desde primera hora de la mañana, esperando que un avión deje caer un paracaídas", relató.

Cambios en la Autoridad Palestina

El conflicto estalló el 7 de octubre con el ataque de comandos de Hamas en suelo israelí, en el que murieron unas 1.160 personas, sobre todo civiles, según un recuento de la AFP a partir de datos israelíes.

En respuesta, Israel prometió "aniquilar" a Hamás y lanzó una campaña militar que ha dejado de momento 31.341 muertos, en su mayoría civiles, según el Ministerio de Salud de Gaza.

Los islamistas secuestraron además a unas 250 personas. 130 siguen cautivas en Gaza, de las que 32 habrían fallecido.

Grupos de activistas y familias de rehenes israelíes presionan al gobierno para su liberación y el jueves volvieron a cortar una autopista en Tel Aviv durante una protesta.

Catar, Egipto y Estados Unidos, países mediadores en el conflicto, intentaron infructuosamente cerrar un acuerdo de tregua y liberación de rehenes antes del Ramadán, que empezó el lunes.

Principal aliado de Israel, Estados Unidos incrementa la presión sobre el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, uno de los "mayores obstáculos" para la paz, según el líder de la mayoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, el político judío de mayor rango en el país norteamericano.

Pero el dirigente israelí hace oídos sordos a la presión internacional y reiteró su promesa de expandir la operación terrestre a Rafah, una ciudad en la punta sur de Gaza donde se hacinan cerca de 1,5 millones de personas.

La comunidad internacional también presiona para una reforma del liderazgo de la Autoridad Palestina, que ejerce el poder de forma limitada en Cisjordania ocupada, de cara a la posguerra.

Su presidente Mahmud Abás nombró el jueves como primer ministro a Mohammad Mustafa, un economista formado en Estados Unidos, de 69 años, tres semanas después de la renuncia de su predecesor.

La Casa Blanca celebró esta designación, pero le reclamó que lleve adelante reformas "creíbles" y "profundas".

Desde los enfrentamientos fratricidas en junio de 2007, el liderazgo palestino está dividido entre la Autoridad Palestina de Abás en Cisjordania y Hamás en el poder en Gaza.

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