La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, transita su primera semana al frente del Ejecutivo con un perfil más discreto y un intento de equilibrar el legado chavista con gestos hacia la Administración de Donald Trump, en un contexto político y diplomático de alta tensión tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
La presidenta encargada no ha participado en las numerosas marchas convocadas por sectores chavistas para rechazar el ataque militar estadounidense, sino que ha optado por actos institucionales, como la visita al Cuartel de la Montaña, donde reposan los restos del fallecido mandatario Hugo Chávez.
Mensajes a Trump y defensa de la soberanía
En sus primeras declaraciones esta semana, Rodríguez respondió directamente al presidente de Estados Unidos después de que Trump compartiera una página editada de Wikipedia que la identifica como "presidente interino" de Venezuela. “Aquí hay un gobierno que manda en Venezuela… hay una presidenta encargada y hay un presidente rehén en Estados Unidos”, afirmó desde el estado La Guaira.
La mandataria ha enfatizado que el país mantiene su soberanía y que su gobierno trabaja “junto al pueblo organizado” dentro del marco de la legalidad internacional, en un intento por contrarrestar la narrativa de injerencia norteamericana.
Relación con Washington: de la confrontación al diálogo
Aunque el inicio de su gestión se produjo en medio de amenazas explícitas de Trump quien advirtió que Venezuela “pagará un precio muy alto” si no colabora con Estados Unidos la relación con la Casa Blanca ha tomado un giro más diplomático.
El 7 de enero, la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) confirmó negociaciones con Washington para la venta de volúmenes de crudo, después de que Trump afirmara que Caracas estaba dispuesto a entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo.
Un día después, Rodríguez y su equipo rindieron homenaje a militares venezolanos y cubanos fallecidos en el ataque estadounidense, destacando la importancia de la unidad nacional en momentos de crisis.
Negociaciones y posibles reaperturas de embajadas
El viernes 9 de enero, ambos gobiernos confirmaron el envío de delegaciones diplomáticas a Washington y Caracas para explorar la posibilidad de reabrir las respectivas embajadas, un paso significativo hacia la normalización de relaciones bilaterales.
Este acercamiento diplomático ocurre mientras se llevan a cabo conversaciones con Estados Unidos que podrían influir en la gestión petrolera, económica y política de Venezuela en los próximos meses.
Liberación de presos y presión internacional
En medio de estas negociaciones, el gobierno de Rodríguez anunció la liberación de un “número importante de personas”, incluidos venezolanos y extranjeros, como parte de un gesto de buena voluntad aunque no se ha precisado la cifra exacta.
Sin embargo, organizaciones internacionales señalan que la liberación de presos políticos ha sido gradual y que aún hay incertidumbre entre familiares de detenidos, mientras Rodríguez intenta proyectar una imagen de estabilidad interna en medio de la crisis.





