La crisis energética que golpea a Cuba volvió a colocar a la isla en el centro del tablero geopolítico. Para Euclides Tapia, experto en relaciones internacionales, el momento actual no es casual: coincide con un endurecimiento de la política estadounidense y con un escenario internacional donde Rusia y China reaparecen como actores clave.
Las recientes medidas de presión sanciones y restricciones económicas ya están teniendo un impacto directo en la economía cubana y en todo su sistema social y político. “Después de más de 60 años, Cuba sigue siendo la dictadura más longeva del continente”, apunta el analista.
¿Quién desafiaría a Estados Unidos?
Ante la instrucción de Washington de no suplir petróleo a la isla, Tapia es claro: Rusia sería el principal país dispuesto a desafiarla. La razón es simple: la relación económica entre Estados Unidos y Rusia es mínima, por lo que nuevas sanciones tendrían un impacto limitado.
En contraste, China juega otro rol. Aunque mantiene un comercio significativo con Estados Unidos, no es proveedor de petróleo, sino comprador. Esto limita su margen de maniobra frente a Cuba, pese a que podría generar tensiones comerciales si desafía abiertamente las decisiones de Washington.
Un modelo de dependencia histórica
Tapia subraya que Cuba ha sobrevivido históricamente gracias a la asistencia externa. Primero fue la Unión Soviética, luego Venezuela, más recientemente México, y ahora nuevamente Rusia con China como posible respaldo indirecto. “Es un país que ha vivido de la dádiva internacional, usando su posición geográfica como principal activo estratégico”, afirma.
Esa ubicación, añade, ha sido clave para servir a potencias rivales de Estados Unidos, desde labores de inteligencia hasta su valor geopolítico en la región, incluyendo su cercanía con rutas estratégicas como el Canal de Panamá.
¿Es posible un cambio de régimen?
Para Tapia, un cambio de régimen por la vía de la negociación es prácticamente imposible. “La permanencia en el poder es una línea roja para el régimen cubano. No van a negociar elecciones libres ni una transición política”, sostiene.
Según su análisis, la única vía real para un cambio de régimen sería una acción de fuerza, es decir, un escenario militar. Sin embargo, este camino implicaría un conflicto diplomático directo con Rusia y un alto costo internacional para Estados Unidos.
Además, recuerda que el acuerdo firmado tras la Crisis de los Misiles de 1962 que impedía una invasión estadounidense a Cuba ya no tendría validez jurídica tras la desaparición de la Unión Soviética. Aun así, considera poco probable que Washington opte por una intervención militar directa en el corto plazo.
Nicaragua: bajo perfil, mismo eje
En cuanto a Nicaragua, Tapia observa una estrategia distinta: silencio y bajo perfil. Aunque el régimen de Daniel Ortega ha liberado recientemente a presos políticos, sigue sólidamente asentado. “Son conscientes de que Cuba tiene hoy más respaldo internacional que ellos”, explica.
China, aunque presente en Nicaragua, no estaría dispuesta a escalar hasta un conflicto con Estados Unidos para defender a Managua, La Habana o Caracas.
Un escenario abierto
Para el experto, el futuro inmediato de Cuba dependerá de cómo evolucione la presión estadounidense y del nivel de asistencia que reciba de Rusia y, en menor medida, de China. Lo que sí parece claro es que, por ahora, la crisis energética es solo la punta del iceberg de una disputa geopolítica mucho mayor.



