La OEA advirtió que la lucha contra el crimen organizado en América Latina exige una transformación de las estrategias de seguridad. Iván C. Marques señaló que las redes criminales actuales son más fragmentadas, operan con pandillas locales y se infiltran en mercados legales, alejándose del modelo de los grandes carteles de décadas pasadas.
El funcionario sostuvo que uno de los principales problemas es que los Estados continúan enfrentando amenazas modernas con estructuras institucionales diseñadas para fenómenos criminales del pasado. Mientras las organizaciones delictivas convergen y cooperan, las agencias encargadas de combatirlas suelen trabajar de forma aislada.
En ese sentido, destacó la necesidad de fortalecer la coordinación entre policías, fiscalías, aduanas, autoridades financieras y organismos internacionales para enfrentar delitos como el narcotráfico, el tráfico de armas, la trata de personas y el lavado de activos.
Crimen organizado cambia de estructura en la región
Marques también defendió la cooperación regional como una herramienta clave para enfrentar amenazas transnacionales. Como ejemplo, mencionó la Operación ORCA, coordinada por Interpol con apoyo de la OEA, que involucró a 16 países en acciones simultáneas contra redes criminales vinculadas al tráfico de drogas, armas y personas.
Respecto a las estrategias de combate al crimen, el secretario de Seguridad Multidimensional señaló que la respuesta no puede limitarse al uso de la fuerza. Aunque reconoció la importancia de las acciones represivas, insistió en que deben complementarse con inteligencia, investigación financiera y programas de prevención social.
Tráfico ilícito de armas
Durante la entrevista también abordó el tráfico ilícito de armas, una de las principales preocupaciones de la región. Explicó que las armas utilizadas por organizaciones criminales suelen ingresar mediante múltiples mecanismos, incluyendo el tráfico hormiga, el contrabando de piezas por separado y desvíos desde mercados legales.
Asimismo, indicó que la violencia generada por pandillas y grupos criminales está estrechamente vinculada con el flujo ilegal de armas, drogas y otros mercados ilícitos que operan a través de las mismas rutas transnacionales.
Finalmente, Marques aseguró que la región cuenta con herramientas jurídicas e institucionales para enfrentar estos desafíos, pero advirtió que muchas veces no se utilizan plenamente. Por ello, llamó a fortalecer las capacidades nacionales y aprovechar los mecanismos de cooperación ya existentes en el sistema interamericano.