Panama Ports Company (PPC), filial del conglomerado hongkonés CK Hutchison, anunció que ha ampliado sus reclamaciones en el arbitraje internacional contra el Estado panameño, elevando el monto a más de 2.000 millones de dólares.
Reclamo ante la Corte Internacional de Arbitraje
PPC informó que presentó una ampliación de sus reclamaciones ante la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional (CCI), alegando que Panamá eligió un camino de conflicto en lugar de coordinar temas como el acceso a las instalaciones y la compensación económica.
La compañía también criticó la falta de respuesta inicial por parte de las autoridades panameñas, calificando ciertos intentos de "ralentizar" el proceso como una señal desalentadora para los inversionistas extranjeros.
Contexto legal: fallo del Tribunal Supremo
El conflicto se intensificó tras la decisión del Tribunal Supremo de Panamá, en enero, que declaró inconstitucional la concesión otorgada a PPC para operar los puertos de Balboa y Cristóbal.
En febrero, la Autoridad Marítima de Panamá asumió el control temporal de ambas terminales y otorgó su gestión a:
- APM Terminals, filial de Maersk, en Balboa
- Terminal Investment Limited (TiL), del grupo MSC, en Cristóbal
El período de gestión temporal se estableció por hasta 18 meses.
Reacciones de Gobierno y empresa
El presidente panameño, José Raúl Mulino, defendió la actuación de su administración, acusando a PPC de haber cometido irregularidades durante la vigencia del contrato.
Por su parte, la compañía sostiene que las medidas adoptadas vulneran sus derechos y afectan la seguridad jurídica, incrementando la incertidumbre para la inversión extranjera en Panamá.
Implicaciones geopolíticas
El caso también se enmarca en un contexto geopolítico más amplio. Estados Unidos ha ejercido presión para reducir la presencia china en infraestructuras estratégicas como el Canal de Panamá, mientras que Pekín ha advertido que defenderá los intereses de sus empresas en el exterior.
Según datos del sistema Tokyo MOU, los buques con bandera panameña concentraron cerca del 70 % de las detenciones registradas en puertos chinos en lo que va de marzo, el nivel más alto en al menos una década. Algunos analistas lo interpretan como un posible endurecimiento selectivo de los controles.