En las últimas semanas, Panamá ha estado en medios internacionales por las violentas manifestaciones, cierres en arterias esenciales para la distribución de alimentos y por un diálogo nacional en una mesa única que arrancó hace ya varios días con la intención de atacar puntos álgidos como el alto costo de la vida.
En la mesa única de diálogo se han visto intercambios entre los 3 grupos quienes tienen agendas bastante diferentes.
Los representantes de los pueblos originarios siendo los más vehementes en resolver asuntos concernientes al costo de la vida, mientras los educadores procuran empujar otros intereses como salarios y los dirigentes de Suntracs promueven nuevos modelos de administración pública y hasta sistemas económicos.
Mientras que, un grupo de estudiantes de la Normal Juan Demóstenes Arosemena representados en la mesa por dos jóvenes de 19 y 20 años han sido sensatos en reconocer cuando no han sabido los aspectos técnicos, complejos de ciertas discusiones y ni siquiera se les ha permitido consultar a personas que pudieron haber aportado a la mesa y sus recientes decisiones.
A juicio de Araúz, estos jóvenes han demostrado más cualidades de líderes y de seres humanos preocupados por el devenir que otros supuestos cabecillas de movimientos sociales.
Por el momento, el diálogo ha llevado a la creación de subsidios y de topes a los precios para abaratar la canasta básica de manera artificial, sin tomar en cuenta que los modelos que han hecho esto por períodos largos de tiempo, inevitablemente han experimentado escasez y después el racionamiento de artículos de primera necesidad.
Y es que un diálogo nacional debe manejarse sin agendas escondidas, sin pretensiones fuera de lugar y con la intención de crear un Panamá más justo, menos desigual y con más oportunidades, para todos sin preferencias.
Defensoría: en el 57% de las manifestaciones habían menores
Históricamente, los panameños han dado muestras de creer en la conversación a pesar de las diferencias, como un medio para solventar problemas.
Conceptos como la mesa de concertación nacional o el más reciente pacto Cerrando Brechas, son claros ejemplos de esos foros amplios espacios donde se intercambia usualmente con respeto y siempre con la guía de un moderador que da validez, legitimidad y orientación a los objetivos del diálogo.
Por ejemplo, en la pandemia se vivieron varios de estos espacios también: mesas usualmente tripartitas que incluían al sector privado aglutinado en los gremios empresariales, al gobierno nacional y a los sindicatos de trabajadores organizados.




