En la ciudad de David a diario se observan grupos de migrantes que cruzan la selva de Darién con el propósito de llegar a Estados Unidos en busca de una mejor condición de vida. Quienes pueden retiran dinero que les envían sus familiares y descansan antes de seguir hacia Paso Canoas, frontera de Panamá con Costa Rica. Sin embargo, los migrantes recomiendan a otros no pasar por los momentos difíciles que ofrece la selva del Darién, aunque reconocen que es el sacrificio que deben hacer en busca de una mejor calidad de vida.
"Durante el trayecto vi un ahogado, cadáveres bajando por el río; realmente es algo de locos porque me tocó ver el cuerpo de un niño enterrado, una embarazada, un señor en una carpa, entonces es muy difícil y la gente que viene atrás venían reventadas porque les cuesta caminar, picados por insectos, algunos se quiebran", mencionó.
Se trata de áreas muy difíciles para caminar. Según Giusepe Paredes, quien viaja desde Perú, son como 7 montañas que hay que pasar donde las trochas tienen demasiado lodo y hay que cruzar varios ríos.
"Algunas personas mueren ahogadas o se han encontrado con cocodrilos, otros por debilidad porque no se alimentan bien, se enferman y no hay medicamentos; realmente es muy difícil sobre todo para personas mayores, embarazadas y niños que vienen por esa selva", comentó.
El venezolano, Diomar Tobila, contó que fue víctima de robo en dos ocasiones. La última vez fue en medio de la selva cuando varios hombres armados les salieron al grupo de migrantes.
"A uno le quitan las pertenencias, el teléfono que piden que se los desbloquee; a mí me quitaron ropa, las tenis, también le botan la comida y cuando quitan los teléfonos y nos tienen allí, en la tierra boca abajo agarran a las mujeres", dijo.
Los delincuentes, muchas veces encapuchados, abusan sexualmente de las mujeres en frente de las personas del grupo.