La transición de la malnutrición infantil a la obesidad en la adultez, así como el impacto de nuevos tratamientos metabólicos y los retos en la salud femenina, fueron algunos de los temas abordados por la Dra. Dina Peralta durante su participación en el programa Perfiles 360. Durante la entrevista, la especialista compartió su experiencia en comunidades apartadas del país, donde identificó un patrón preocupante en la evolución nutricional de la población.
Añadió que esta tendencia se refleja con mayor fuerza en la población adulta: “Y de adultos, muchísima obesidad”.
En cuanto a los avances médicos, la doctora destacó el papel de los agonistas GLP-1 en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad, señalando que su uso ha transformado el abordaje clínico de estas condiciones.
“Los GLP-1 han estado por más de 20 años. Fueron medicamentos desarrollados inicialmente para pacientes con diabetes, pero sabemos, vimos que estos pacientes con diabetes, la mayoría tipo 2, que padecen de sobrepeso y obesidad, fueron bajando de peso de una forma segura y sostenible”, indicó.
Precisó que actualmente estos fármacos cuentan con respaldo regulatorio internacional: “Esos medicamentos se empezaron a investigar y ahora son aprobados por la FDA para el manejo de sobrepeso y obesidad. No solamente obesidad, sobrepeso también y sobre todo en pacientes con enfermedades como hipertensión, hipercolesterolemia y otras”.
Sobre su impacto, fue enfática: “Estos medicamentos han causado una revolución, pero han sido sumamente positivos en el mundo de la medicina, porque bien utilizados salvan vidas”.
Automedicación
No obstante, advirtió sobre los riesgos de la automedicación, una práctica frecuente en la región. “¿Que los medicamentos son dañinos? No, los medicamentos son excelentes cuando son utilizados correctamente con una supervisión médica, no automedicándose como lo hace la mitad de Latinoamérica y Panamá”, subrayó.
La perimenopausia
En el ámbito de la salud femenina, Peralta llamó a priorizar los síntomas por encima de los exámenes de laboratorio durante la perimenopausia, debido a la variabilidad hormonal.
“Lo más importante es síntomas porque los exámenes en verdad no son necesarios y no son específicos durante la perimenopausia. El estrógeno, la progesterona es una montaña rusa, fluctúan, suben, bajan… por ende los síntomas también van y vienen”, explicó.
La perimenopausia es la transición natural hacia la menopausia, ocurriendo generalmente entre los 40 y 50 años.
La especialista detalló que pruebas como estradiol, progesterona, FSH y LH pueden no reflejar cambios concluyentes en etapas tempranas.
“Eso es irrelevante porque el estradiol y la progesterona, la FSH y la LH durante la perimenopausia y sobre todo en la perimenopausia temprana, no van a tener cambios”, puntualizó.
Entre los principales signos de alerta mencionó: “cambios en el cabello, resequedad en la piel, resequedad en los ojos, tinnitus en los oídos, insomnio, calores, palpitaciones, ansiedad, cambios de estado de ánimo, como es niebla mental, disminución de la energía, fatiga, disminución del líbido y dolores en las articulaciones, entre otros”.
Finalmente, reconoció que aún existe un déficit de especialistas para atender a mujeres en esta etapa, por lo que hizo un llamado a la comunidad médica.
“No existen suficientes médicos especialistas todavía para tratar a todo el mundo… todo médico que trate a mujeres tiene que estar informado sobre este tema”, concluyó.