Nacionales Nacionales -  9 de septiembre de 2026 - 12:46

Pasantías pagadas: el indicador que medirá su éxito será la contratación

Para René Quevedo, el verdadero éxito de las pasantías estará determinado por su capacidad para convertir la experiencia laboral en oportunidades reales

Según Quevedo, uno de los principales objetivos del programa debe ser que los jóvenes que ingresen a una pasantía puedan acceder posteriormente a un contrato laboral en la empresa donde realizaron su formación.

Pasantías pagadas buscan facilitar la inserción laboral

Quevedo explicó que la iniciativa contempla pasantías pagadas y no empleos formales, pero destacó que el propósito es crear un puente entre la formación y el mercado laboral.

“Definitivamente la ley de pasantías es un paso en la dirección correcta. Son pasantías pagadas, más que empleos. Sin embargo, el objetivo es generar una contratación antes de que culmine la pasantía”, señaló. “Definitivamente la ley de pasantías es un paso en la dirección correcta. Son pasantías pagadas, más que empleos. Sin embargo, el objetivo es generar una contratación antes de que culmine la pasantía”, señaló.

Ante las preocupaciones sobre la posibilidad de que las empresas utilicen a los pasantes como mano de obra barata sin incorporarlos posteriormente a sus planillas, el analista consideró que ese escenario tendría una probabilidad reducida.

A su juicio, las empresas que participan en el programa asumirán un costo por la formación de los jóvenes, por lo que existe un incentivo para que estos desarrollen las competencias necesarias para ocupar posteriormente una plaza laboral.

“No hay garantías, tenemos que empezar por algún lado”, sostuvo Quevedo, quien insistió en la necesidad de evaluar el programa a partir de sus resultados y no de suposiciones. “No hay garantías, tenemos que empezar por algún lado”, sostuvo Quevedo, quien insistió en la necesidad de evaluar el programa a partir de sus resultados y no de suposiciones.

Desempleo juvenil, una crisis dentro de la crisis

El economista calificó el desempleo juvenil como “la crisis dentro de la crisis” y advirtió que Panamá enfrenta dificultades para incorporar a los jóvenes al mercado laboral, pese a la inversión realizada durante años en educación.

Quevedo afirmó que el país ha invertido más de $44,000 millones en educación y que, mientras hace entre 10 y 15 años los jóvenes representaban uno de cada cuatro nuevos empleos generados por la economía, la situación cambió a partir de 2019.

“Por cada 10 empleos que genera la economía, tres jóvenes pierden su trabajo”, afirmó. “Por cada 10 empleos que genera la economía, tres jóvenes pierden su trabajo”, afirmó.

También señaló que las universidades panameñas gradúan alrededor de 30,000 profesionales cada año, pero apenas unos 10,000 consiguen empleo, lo que evidencia, según su análisis, la necesidad de buscar nuevos mecanismos para facilitar la transición de los jóvenes hacia el mercado laboral.

Sector privado asumirá el pago de las pasantías

Otro elemento que destacó Quevedo es que, a diferencia de otros programas como Mi Primer Empleo, en este caso el sector privado asumiría el 100 % del estipendio que recibirán los jóvenes participantes.

“Tenemos que darle la oportunidad a los jóvenes. No hay garantías, pero tenemos que empezar por algún lado”, sostuvo. “Tenemos que darle la oportunidad a los jóvenes. No hay garantías, pero tenemos que empezar por algún lado”, sostuvo.

Para el analista, la experiencia laboral es un componente fundamental para que los jóvenes puedan desarrollar las competencias que difícilmente adquieren únicamente dentro de las aulas.

“Las competencias laborales solo se adquieren en el ámbito laboral”, enfatizó. “Las competencias laborales solo se adquieren en el ámbito laboral”, enfatizó.

¿Qué pasará con los jóvenes que no estudian ni trabajan?

Durante el análisis también se abordó la situación de los llamados “ninis”, jóvenes que no estudian ni trabajan, y su posible participación en el programa de pasantías.

Quevedo recordó que en 2005 Panamá registraba aproximadamente 255,000 jóvenes en esta condición, mientras que el año pasado la cifra rondaba los 238,000.

A su juicio, estos datos demuestran que el problema de la inserción juvenil va más allá del acceso a la educación y requiere generar oportunidades concretas de experiencia y empleo.

“Estamos creando espacios laborales para que los jóvenes puedan adquirir esa experiencia”, manifestó. “Estamos creando espacios laborales para que los jóvenes puedan adquirir esa experiencia”, manifestó.

El analista también recordó que actualmente existen alrededor de 227,000 personas desempleadas en el país, por lo que consideró que el programa de pasantías representa una iniciativa inicial que deberá ampliarse y ajustarse de acuerdo con sus resultados.

El número de contratos será la clave para medir el éxito

Para Quevedo, la efectividad de la ley de pasantías podrá medirse con un indicador sencillo: cuántos jóvenes ingresan al programa y cuántos terminan obteniendo un contrato laboral.

“El indicador principal es cuántos contratos se generan, cuántos jóvenes entraron en pasantías y cuántos contratos se generaron. Un solo indicador”, explicó. “El indicador principal es cuántos contratos se generan, cuántos jóvenes entraron en pasantías y cuántos contratos se generaron. Un solo indicador”, explicó.

No obstante, advirtió que todavía es temprano para evaluar los resultados, debido a que el programa apenas comenzó.

“Tenemos que esperar, porque apenas el programa empezó ayer”, indicó. “Tenemos que esperar, porque apenas el programa empezó ayer”, indicó.

Por ello, planteó que dentro de un año se debería comparar el número de jóvenes que participaron en las pasantías con la cantidad que logró incorporarse formalmente al mercado laboral.

Una oportunidad que deberá ser evaluada

Quevedo reconoció que no existe un mecanismo perfecto y que probablemente será necesario realizar ajustes a medida que avance la implementación del programa.

Sin embargo, defendió la necesidad de poner en marcha la iniciativa y evaluar sus resultados con datos concretos.

“No hay un camino perfecto y obviamente habrá que hacer ajustes, pero tenemos que dar el paso concreto. Miremos datos, miremos realidades más que suposiciones”, afirmó. “No hay un camino perfecto y obviamente habrá que hacer ajustes, pero tenemos que dar el paso concreto. Miremos datos, miremos realidades más que suposiciones”, afirmó.

Para el analista, el verdadero éxito de las pasantías pagadas estará determinado por su capacidad para convertir la experiencia laboral temporal en oportunidades reales de contratación para los jóvenes panameños.