Más de 13.200 migrantes irregulares han llegado a Panamá en lo que va de 2025 como parte de un flujo migratorio inverso, es decir, en tránsito de regreso hacia el sur del continente tras haber fracasado en su intento de ingresar a Estados Unidos. Así lo informó el Servicio Nacional de Migración, que mantiene vigilancia activa sobre este fenómeno creciente.
Panamá, punto clave en la migración regional
El país se ha consolidado como un punto neurálgico en el manejo de flujos migratorios en América Latina, ahora enfrentando un cambio radical en la dinámica: de ser receptor de migrantes rumbo al norte, ahora es ruta de regreso hacia el sur.
“El paso por Darién sigue siendo monitoreado por el Servicio Nacional de Migración. En lo que va de año, casi 3.000 personas han cruzado la selva desde Suramérica, aunque en los últimos días no se han reportado nuevos ingresos”, detallaron las autoridades.
A diferencia de los años anteriores, los migrantes en retorno evitan cruzar la selva del Darién y optan por rutas marítimas desde el Caribe panameño hacia poblaciones fronterizas con Colombia, en un intento de retornar más rápidamente a sus países de origen o a otros destinos del sur.
Cierre de estaciones migratorias y repatriaciones
Ante la drástica caída del flujo hacia el norte, el gobierno del presidente José Raúl Mulino decidió el pasado 14 de mayo cerrar la principal estación migratoria ubicada a la salida de la selva fronteriza. Esta medida se enmarca dentro de una estrategia de seguridad y orden migratorio, que incluye también la deportación de 2.387 personas en el último año y la realización de más de 50 vuelos de retorno, entre comerciales y chárter.
El SNM indicó que estas acciones forman parte de una estrategia coordinada con los Estados Unidos, gracias a un Memorándum de Entendimiento Migratorio firmado hace un año, cuando Mulino asumía la presidencia del país. El acuerdo incluye una financiación estadounidense de 6 millones de dólares y fue recientemente renovado.
Preocupación por aumento del flujo inverso
El presidente Mulino manifestó en junio su preocupación por el incremento de ciudadanos que emprenden el viaje de regreso desde el norte, mayoritariamente venezolanos. “Está subiendo el número de personas que hacen ese viaje inverso. Nos preocupa el volumen y la presión que eso representa para Panamá”, comentó el mandatario.
Panamá continúa siendo uno de los pocos países que monitorea oficialmente los movimientos migratorios en la selva del Darién, y ha asumido un rol protagónico en la contención, documentación y repatriación de migrantes en la región.