El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, afirmó este jueves que las decisiones adoptadas en torno a los puertos Balboa y Cristóbal responden al cumplimiento de un fallo de la Corte Suprema de Justicia, descartando que se trate de una expropiación.
Mulino destacó que la actuación del Estado demuestra la capacidad del país para manejar escenarios complejos con responsabilidad y transparencia.
Etapa transitoria y nuevas concesiones portuarias
El jefe del Ejecutivo explicó que actualmente Panamá atraviesa una etapa de transición en la administración de los puertos, mientras se preparan dos nuevas concesiones, una para el Pacífico y otra para el Atlántico.
Según indicó, estas futuras licitaciones buscarán maximizar los beneficios económicos para el país, con mayores dividendos destinados a obras públicas como escuelas, hospitales, carreteras y programas sociales.
Demanda entre empresas y procesos arbitrales internacionales
Mulino también se refirió a la demanda interpuesta por Panama Ports Company contra Maersk, indicando que el Gobierno no emitirá opinión al respecto.
El mandatario subrayó que Panamá enfrenta una “responsabilidad enorme” ante los procesos arbitrales que podrían desarrollarse en tribunales internacionales, incluyendo cortes en Nueva York.
Relaciones con China y preocupación por retención de buques
En otro punto, el presidente reveló que Panamá ha expresado preocupaciones diplomáticas a China ante la retención de embarcaciones con bandera panameña en puertos de ese país.
Caso Margarita: concesión cancelada por incumplimientos
Mulino también abordó el caso de la concesión en Margarita, aclarando que no hubo expropiación, sino una cancelación por parte de la Autoridad Marítima de Panamá debido a incumplimientos contractuales.
Entre las irregularidades mencionó morosidad y falta de garantías por parte de la empresa concesionaria. Asimismo, adelantó que este proyecto será objeto de una nueva licitación, al tratarse de un espacio estratégico frente al Canal.