Miles de peregrinos de distintos puntos del país participaron este fin de semana en la tradicional celebración del Cristo Nazareno de Atalaya 2026, una de las manifestaciones religiosas más importantes de Panamá, que cada año congrega a fieles movidos por la fe, el agradecimiento y las promesas cumplidas.
Durante la Eucaristía previa a la solemne procesión, el Obispo de Darién, Monseñor Pedro Hernández Cantarero, remarcó en la homilía la necesidad de la conversión espiritual, un mensaje que se acentúa con la celebración del primer domingo de Cuaresma.
Hernández Cantarero, pidió estar atentos a la palabra de Dios, con una "escucha atenta y comunitaria".
"No seamos sensibleros cuando nos llaman la atención. Aceptemos y asumamos que fallamos y que tenemos que cambiar", agregó.
Por su parte, el Arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, expresó que la intención de la romería al Nazareno de Atalaya, deber ser el cambio en la sociedad.
Fe, tradición y promesas cumplidas
La celebración del Cristo de Atalaya tiene profundas raíces históricas y espirituales en la región de Veraguas. Cada año, familias enteras acuden al santuario para agradecer favores recibidos, pedir salud, trabajo y bienestar, y renovar su compromiso de fe.
Durante la eucaristía principal, autoridades eclesiásticas destacaron el significado de la unidad, la esperanza y la solidaridad en tiempos de desafíos sociales y económicos. El mensaje central invitó a los fieles a mantener viva la fe y a traducirla en acciones concretas de apoyo a los más necesitados.
Impacto económico y organización
La masiva asistencia también generó un importante movimiento económico en el distrito de Atalaya y zonas aledañas. Comerciantes, fondas, hospedajes y transportistas reportaron alta actividad durante los días de la celebración.
Las autoridades locales, en coordinación con estamentos de seguridad y organismos de emergencia, implementaron operativos especiales para garantizar el orden, la movilidad vehicular y la atención médica a los peregrinos.
Una tradición que trasciende generaciones
La festividad del Cristo de Atalaya no solo es un evento religioso, sino también cultural. Para muchos panameños, representa una tradición familiar que se transmite de generación en generación, fortaleciendo la identidad y el sentido de comunidad.
Al cierre de la jornada principal, el ambiente estuvo marcado por cánticos, oraciones y expresiones de gratitud, reafirmando que esta celebración continúa siendo uno de los pilares de la devoción popular en Panamá y un símbolo de fe que une al país cada año.