Allan Oseguera, un empresario de Changuinola, compartió el desgarrador relato de la noche en que su negocio, Elegant Dress, fue saqueado, junto con su emprendimiento en línea Spartan Suplementos, resultando en pérdidas que ascienden a los 600 mil dólares y más de 10 mil balboas respectivos.
"Lo que no se robaron lo destruyeron", manifestó Oseguera, describiendo cómo su local quedó devastado en totalidad, con vitrinas y hasta los ganchos quebrados, un esfuerzo de muchos años perdido en horas.
Escenario de terror y abandono
El empresario comentó que los delincuentes quemaron tres carros cerca del IFARHU, estando armados, lo que generó un temor aún mayor entre la comunidad y los comerciantes. Por su parte, el guardia de seguridad de la institución, desarmado, tuvo que huir para salvar su vida.
Añadió que todos (comerciantes y ciudadanos) sienten un profundo abandono por parte de las autoridades y, aunque algunos policías jóvenes explicaron que estaban en otros enfrentamientos, como el del Calvin Byron en Empalme, la sensación general es de desprotección total.
Además, resaltó que la situación se agravó con la declaración del estado de urgencia en la provincia de Bocas del toro por dificultar la comunicación y provocar cortes de luz prolongados, aumentando el estrés, el miedo y la tristeza.
Pérdidas irrecuperables y futuro incierto
A pesar de las investigaciones de la fiscalía y la revisión de cámaras, Oseguera mencionó que la recuperación de la mercancía fue mínima y simbólica.
Agregó que otros comerciantes recuperaron bienes como neveras o muebles, pero ya no sirven porque se mojaron o fueron destruidos para evitar que los saqueadores fueran a prisión, aceptando la amarga verdad: no recuperarán su mercancía en condiciones óptimas para la venta; es una pérdida total.
Llamado a la seguridad y economía en crisis
A pesar de la desconfianza, Oseguera, en representación de los comerciantes afectados, exigió a las autoridades el cumplimiento con su labor de mantener la seguridad y evitar que estos eventos se repitan.
Añadió que la situación se sumó a un panorama económico ya complejo en Bocas del Toro, afectado por el alto nivel de desempleo y la salida de la empresa bananera.
En definitiva, el empresario lamentó que la falta de dinero para el consumo se sintió no solo por los saqueos, sino también por los dos meses de huelga en la provincia, impactando en la capacidad de compra de los lugareños.




