Tras más de 70 días de suspensión parcial o total de clases en diversos centros educativos, la Cámara Panameña de Desarrollo Social (CAPADESO) y La Gran Alianza Educativa celebraron los acercamientos recientes orientados al retorno a clases. Sin embargo, ambas organizaciones recalcaron que la reapertura de las aulas no debe asumirse como el cierre de la crisis, sino como el punto de partida para una transformación profunda del sistema educativo panameño.
Casi medio millar de días sin clases desde 2020
Desde el 23 de abril, más de 30 mil docentes se han mantenido en paro, afectando a más de 300 mil estudiantes, especialmente en el nivel de educación media. Esta interrupción se suma a una pérdida acumulada de aproximadamente 490 días de clases entre 2020 y 2025, debido a la pandemia, huelgas y conflictos institucionales.
El impacto, además de extenso, ha sido desigual. Según cifras de Jóvenes Unidos por la Educación, mientras las escuelas privadas han logrado recuperar el 68% del contenido perdido, las públicas apenas alcanzan un 35%, profundizando la brecha educativa entre estudiantes.
Falta de datos oficiales limita respuestas eficaces
Uno de los señalamientos más graves apunta a la ausencia de información clara por parte del Ministerio de Educación (Meduca).
“No se han publicado datos públicos, desagregados y verificables sobre el número de escuelas cerradas, los niveles más afectados o la cantidad real de estudiantes sin clases”, advierte el comunicado, subrayando que la transparencia y trazabilidad no son opcionales en tiempos de crisis, sino una obligación institucional.
CAPADESO y La Gran Alianza Educativa proponen una hoja de ruta centrada en el aprendizaje y el bienestar estudiantil, con cinco líneas de acción clave:
-
Diagnóstico y diferenciación: Identificar rezagos y adaptar la enseñanza.
Currículo priorizado y metodologías activas: Enfocar contenidos esenciales con participación estudiantil.
Extensión del año escolar: Ampliar el calendario donde no se completaron los trimestres; no promover sin aprendizajes mínimos.
Evaluación formativa: Evaluar para acompañar, no excluir.
Bienestar integral: Garantizar alimentación, apoyo psicosocial y entornos escolares seguros.
“Es hora de priorizar el aprendizaje”
La sociedad civil hizo un llamado urgente a las autoridades:
“El regreso a clases debe ser el inicio de una respuesta educativa seria y comprometida. Es hora de dejar de organizar las decisiones en función de las estructuras del sistema y comenzar a priorizar, sin excusas, el aprendizaje y el bienestar de las y los estudiantes”.




