El presidente de Colombia, Gustavo Petro, convocó a una jornada de movilizaciones para el próximo 20 de julio con el objetivo de defender las reformas impulsadas durante su gobierno y anunció que ese mismo día ofrecerá un discurso de despedida como jefe de Estado, semanas antes de la toma de posesión del presidente electo, Abelardo de la Espriella.
El mandatario explicó que no realizará su balance de gestión durante las fechas habituales de transición presidencial, el 6 o 7 de agosto, al considerar que se trata de una “fecha trágica”.
Petro insiste en cuestionar los resultados electorales
La convocatoria ocurre en medio de un clima de alta polarización política tras las elecciones presidenciales, en las que De la Espriella derrotó por menos de un punto porcentual al senador Iván Cepeda, considerado el heredero político de Petro.
El presidente saliente ha manifestado dudas sobre los resultados de los comicios y aseguró que prepara un documento con supuestas pruebas para presentar ante los tribunales.
En su mensaje, Petro también llamó a una “movilización general” para respaldar las reformas sociales promovidas durante su administración, entre ellas iniciativas relacionadas con el empleo, los salarios y la protección social.
Las reformas sociales, eje de la convocatoria
Durante sus cuatro años de gobierno, Petro mantuvo niveles significativos de respaldo popular, especialmente entre los sectores de menores ingresos.
Su administración destacó por el incremento histórico del salario mínimo, así como por indicadores que reflejaron una reducción de la pobreza y del desempleo.
Las manifestaciones coincidirán con la instalación del nuevo Congreso colombiano, donde los sectores de izquierda continuarán siendo una de las principales fuerzas políticas.
La oposición teme nuevas protestas masivas
La convocatoria generó preocupación entre sectores de la derecha, que temen una nueva ola de movilizaciones similares a las registradas entre 2019 y 2021 durante el gobierno del expresidente Iván Duque.
Aquellas protestas, respaldadas entonces por Petro como líder opositor, dejaron decenas de muertos y heridos en medio de enfrentamientos y denuncias de represión policial.
El escenario actual se desarrolla en un contexto de creciente confrontación entre el presidente saliente y el mandatario electo.
De la Espriella promete mano dura y revisar las políticas de Petro
De nacionalidad colombiana y estadounidense, De la Espriella se ha definido como un férreo opositor de la izquierda y ha prometido impulsar investigaciones contra Petro y algunos de sus aliados.
El presidente electo ha construido buena parte de su discurso político sobre la seguridad, la lucha contra el crimen y la reducción del tamaño del Estado.
Entre sus propuestas destacan el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad, el impulso a la inversión privada y un plan para reducir en un 40 % la estructura estatal.
Asimismo, anunció la creación de un “bloque de defensa para la seguridad urbana” destinado a combatir delitos como la extorsión y otras actividades criminales en las ciudades.
Cepeda plantea “desobediencia civil” y aumenta la tensión política
La tensión aumentó después de que Iván Cepeda afirmara que asumiría un camino de “desobediencia civil” si De la Espriella no renuncia a su ciudadanía estadounidense, cesa cualquier persecución contra Petro y abandona la posibilidad de solicitar su extradición a Estados Unidos.
Las declaraciones fueron rechazadas por el presidente electo, quien aseguró que no permitirá acciones que, a su juicio, alteren el orden constitucional o generen episodios de violencia.
Paz, seguridad y economía marcan la transición presidencial
Otro de los principales puntos de conflicto entre ambos líderes es la política de paz. De la Espriella ha rechazado las negociaciones impulsadas por Petro con grupos armados ilegales y adelantó que revocará varios beneficios otorgados durante esos procesos.
El presidente electo sostiene que las conversaciones permitieron a algunas organizaciones criminales fortalecerse, mientras que Petro defendió el diálogo como una herramienta para reducir la violencia.
En el ámbito económico, De la Espriella anunció que enviará una delegación a Washington para explorar opciones de refinanciación de la deuda pública y buscar nuevas fuentes de financiamiento para el Estado.
La transición se produce en un contexto de presión fiscal para Colombia. Durante la administración Petro, el gasto público se mantuvo elevado para financiar programas sociales, mientras que el déficit fiscal alcanzó el 6,4 % del Producto Interno Bruto (PIB), uno de los más altos de América Latina, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).







