El viceprimer ministro y canciller de Pakistán, Ishaq Dar, solicitó este lunes el apoyo de Japón para contribuir a la desescalada de la crisis en Oriente Medio, en medio de las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán.
Según un comunicado de la cancillería japonesa, Islamabad expresó su interés en trabajar conjuntamente con Tokio para garantizar la seguridad en el estratégico estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético mundial.
Por su parte, Pakistán reiteró su compromiso de respaldar todas las iniciativas orientadas a lograr una paz duradera y estabilidad en la región.
Japón expresa preocupación por el conflicto
El canciller japonés, Toshimitsu Motegi, manifestó su “profunda preocupación” por el deterioro de la situación en Oriente Medio y reconoció los esfuerzos de mediación liderados por Pakistán.
Ambos funcionarios acordaron mantener una comunicación constante para coordinar acciones diplomáticas en medio de la crisis.
Tensiones entre EE.UU. e Irán complican negociaciones
El llamado de Pakistán se produce tras las recientes amenazas del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha advertido sobre posibles acciones militares contra Irán si no se cumplen sus condiciones.
Teherán, por su parte, ha rechazado negociar bajo presión y ha exigido garantías de un cese definitivo de las operaciones militares por parte de Estados Unidos e Israel.
Posible alto el fuego en discusión
En paralelo, medios internacionales informaron que Estados Unidos, Irán y un grupo de mediadores regionales incluyendo representantes de Pakistán, Egipto y Turquía estarían evaluando un posible acuerdo de alto el fuego de 45 días.
De concretarse, esta tregua podría abrir la puerta a negociaciones más amplias para poner fin al conflicto en la región.
Clave geopolítica y energética
La situación en Oriente Medio mantiene en alerta a la comunidad internacional, especialmente por el impacto que podría tener en el suministro global de petróleo y en la estabilidad de rutas marítimas estratégicas.
El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos más sensibles del conflicto, al concentrar una parte significativa del tránsito energético mundial.






