Internacionales Internacionales -  13 de marzo de 2026 - 06:40

"No somos úteros": las japonesas reclaman el derecho a la esterilización

La legislación japonesa establece requisitos muy estrictos para que las mujeres japonesas puedan someterse a una esterilización

AFP
Por AFP

Una mujer japonesa de 29 años decidió desafiar ante los tribunales la legislación que restringe el acceso a la esterilización femenina en Japón, en un caso considerado histórico para los derechos reproductivos de las mujeres japonesas en el país.

Se trata de Kazane Kajiya, quien tuvo que viajar al extranjero para someterse a una intervención quirúrgica que le impidiera tener hijos, debido a las estrictas condiciones que impone la normativa japonesa.

Kajiya, que asegura que nunca ha querido ser madre, considera su decisión como un acto de desafío a las expectativas sociales en Japón. Según explicó, en la sociedad japonesa las mujeres que deciden esterilizarse “ni siquiera se supone que existen”.

Junto a otras cuatro mujeres, presentó una demanda para cuestionar la constitucionalidad de la Ley de Protección de la Maternidad de Japón, una normativa vigente desde 1940 que regula los procedimientos de esterilización.

El fallo del tribunal se espera para la próxima semana.

Requisitos estrictos para acceder a la esterilización

La legislación japonesa establece requisitos muy estrictos para que una mujer pueda someterse a una esterilización.

Según la norma, una mujer solo puede acceder al procedimiento si ya tiene varios hijos o si su salud se encuentra en riesgo. Incluso en esas circunstancias, la ley exige el consentimiento del cónyuge.

Además, la normativa prohíbe que médicos practiquen esterilizaciones a mujeres jóvenes y sanas, lo que llevó a Kajiya a viajar a Estados Unidos a los 27 años para que le retiraran las trompas de Falopio.

Para ella, la operación fue una forma definitiva de rechazar el rol que considera impuesto por la sociedad.

“Tenía la sensación de haber sido empujada a un tren con destino a la maternidad”, relató, al recordar cómo desde niña se le enseñaba que su cuerpo estaba destinado a tener hijos. “Tenía la sensación de haber sido empujada a un tren con destino a la maternidad”, relató, al recordar cómo desde niña se le enseñaba que su cuerpo estaba destinado a tener hijos.

Tras la intervención, aseguró que sintió que finalmente “había saltado de ese tren”.

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Debate sobre autodeterminación y derechos reproductivos

La abogada Michiko Kameishi, quien representa a las demandantes, sostiene que la legislación refleja una visión histórica que considera a las mujeres principalmente como recursos reproductivos.

La ley fue aprobada en plena Segunda Guerra Mundial, en un contexto en el que el crecimiento demográfico era considerado estratégico.

Según Kameishi, el hecho de que el consentimiento del esposo sea obligatorio demuestra que las mujeres no son tratadas como personas plenamente autónomas.

El recurso judicial busca que se reconozca el derecho constitucional a la libertad corporal, situando la esterilización en el mismo nivel que otros procedimientos médicos voluntarios como la cirugía estética o los tatuajes.

Japón, entre la baja natalidad y las restricciones reproductivas

El caso también reabre el debate sobre la política demográfica en Japón, uno de los países más envejecidos del mundo y con una de las tasas de natalidad más bajas.

Según estudios citados en la demanda, más de 70 países permiten explícitamente la esterilización como método anticonceptivo. Japón forma parte de un pequeño grupo de ocho Estados que la prohíben con ese fin.

En el país, el preservativo sigue siendo el método anticonceptivo más utilizado. Solo el 0,5 % de las mujeres opta por la esterilización y alrededor del 2,7 % utiliza la píldora anticonceptiva, considerada costosa.

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Además, métodos como implantes o inyecciones anticonceptivas no están disponibles.

Las vasectomías masculinas también requieren consentimiento del cónyuge, aunque las activistas señalan que esta regla se aplica con menos rigor en la práctica.

El argumento del gobierno japonés

El gobierno japonés defiende que el sistema actual busca proteger a las personas de decisiones irreversibles que podrían generar arrepentimiento en el futuro.

En documentos presentados ante el tribunal de Tokio, las autoridades argumentaron que las restricciones garantizan que quienes consideren la operación reflexionen plenamente sobre la decisión de tener o no hijos.

Sin embargo, para las demandantes, estas limitaciones perpetúan la idea de que la maternidad es una obligación social para las mujeres.

Kajiya asegura que no se arrepiente de la operación, aunque reconoce que a veces se pregunta si la legislación japonesa la empujó a tomar una decisión tan drástica.

“Si hubiera nacido en un país donde las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres, quizá no habría dejado que me hicieran esas incisiones”, afirmó.