El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció el inicio de una ofensiva nacional contra la corrupción, luego de asegurar que su gobierno logró derrotar a las pandillas mediante el régimen de excepción implementado desde 2022.
Régimen de excepción deja más de 91 mil detenidos
Desde el 27 de marzo de 2022, el gobierno salvadoreño mantiene un régimen de excepción como parte de su estrategia de seguridad contra las pandillas.
Bajo esta medida, más de 91.000 personas han sido detenidas sin orden judicial, según cifras oficiales, en una política que ha sido ampliamente cuestionada por organizaciones defensoras de derechos humanos.
Bukele defendió nuevamente su estrategia y aseguró que las pandillas controlaban cerca del 80% del territorio salvadoreño antes de su ofensiva de seguridad.
Bukele destaca trabajo conjunto del Estado contra las pandillas
El presidente destacó que la coordinación entre las instituciones del Estado fue clave para debilitar a las estructuras criminales.
Según Bukele, anteriormente las pandillas funcionaban como “el verdadero gobierno” en muchas comunidades del país centroamericano.
El mandatario insistió en que la nueva prioridad será combatir delitos económicos y administrativos que afectan las finanzas públicas y la confianza ciudadana.
Organismos humanitarios cuestionan medidas del gobierno salvadoreño
Pese al respaldo popular que mantiene la política de seguridad de Bukele, organizaciones humanitarias continúan denunciando supuestas violaciones a los derechos humanos bajo el régimen de excepción.
Diversos grupos internacionales cuestionan las detenciones masivas sin orden judicial y alertan sobre presuntos abusos dentro del sistema penitenciario salvadoreño.
La oposición también critica la falta de transparencia en la rendición de cuentas y las restricciones de acceso a información sobre las personas detenidas.
Modelo de seguridad de Bukele gana atención en América Latina
A pesar de las críticas, varios gobiernos de América Latina han mostrado interés en replicar el modelo de seguridad implementado por Bukele para enfrentar a grupos criminales y pandillas.
El mandatario salvadoreño se ha convertido en una figura regional por su estrategia de mano dura, la cual ha reducido significativamente los índices de homicidios y violencia en El Salvador, según datos oficiales.
Ahora, Bukele busca trasladar esa misma narrativa de combate frontal hacia la corrupción, en una nueva fase de su gobierno que promete mantener el enfoque de control y orden en el país.






