Las elecciones legislativas en España del domingo tendrán lugar en vacaciones de verano, lo que llevó a más de dos millones de personas a votar por correo, una alta cifra que alimentó temores de manipulación, explotados por la derecha y la ultraderecha. Unos 2,6 millones de personas solicitaron votar por correo, un 6,9% del total de los 37,7 millones de electores, una cifra inédita en este país donde votar no es obligatorio.
Desde que se inició la campaña, la oposición ha sembrado dudas sobre la capacidad del servicio postal de satisfacer la elevada demanda, insinuando que podrían quedarse papeletas sin contar.
El jefe de la formación de ultraderecha Vox, Santiago Abascal, dijo el martes estar "extraordinariamente preocupado", ya que a su juicio el servicio postal no ha contado con "los medios" necesarios. Eso se une a "la mala intención de convocar elecciones en el periodo vacacional de los españoles", agregó.
"Embarrar"
En las últimas semanas, el voto por correo generó numerosas noticias falsas que aseguraban que la fecha de la elección había sido elegida para organizar un "fraude electoral" en beneficio de la izquierda.
En respuesta a la oposición, el presidente del gobierno, el socialista Pedro Sánchez, denunció "una estrategia de embarrar y una estrategia de tratar de crear desafección para que la gente no vaya a votar, o que efectivamente desconfíe del proceso electoral".
El servicio postal rechazó en un comunicado "todas aquellas insinuaciones o informaciones que han puesto en duda el trabajo de los profesionales de Correos" que "debilitan nuestra democracia".
Sin experiencia previa, algunos electores dicen haber tenido dificultades, como Enriqueta González.
"El mismo día que se anunció en la tele, (...) solicité el voto" por correo, dice la agente inmobiliaria de 51 años, quien no entendió que tenía posteriormente que acreditar su identidad en una oficina de Correos.
Se quedó esperando la papeleta, que nunca llegó, y como ahora ya se acabó el plazo, se queda sin votar. "Una estupidez", dice.
Cristina García Loygorri, madrileña de 48 años, dice por el contrario haber encontrado el proceso "fácil". De todas maneras, dice que hubiera preferido votar de forma presencial y se pregunta: "¿Será verdad que mi voto va a ir ahí dentro" de la urna?
Estrategia "peligrosa"
Para Astrid Barrio, profesora de Ciencia Política en la Universidad de Valencia, el principal "riesgo" es si hay una gran diferencia entre la gente que haya solicitado votar por correo y la gente que efectivamente haya culminado con éxito el proceso.
Estoy podría "ser interpretado por unos y por otros de manera tendenciosa (...) como un mecanismo de manipulación electoral", dice Barrio.
El sistema electoral de España y el mecanismo de voto por correo está internacionalmente considerado "como uno de los más sólidos y fiables que existe y como uno de los menos manipulables", sostiene Joan Botella, politólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Al sembrar dudas, los partidos incurren en una estrategia "peligrosa", advierte García Hípola. "Cuando se duda de un ente público, se duda ya para siempre, da igual el color político" que gobierne, dice.





