Costa Rica anunció este lunes el reforzamiento inmediato de sus controles migratorios en los vuelos procedentes de México, tras la muerte del capo mexicano Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Costa Rica busca impedir ingreso de miembros del narcotráfico
El ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, explicó que la medida responde a un escenario de “circunstancias especiales” en México.
Los controles se aplicarán tanto a vuelos directos procedentes de México como a pasajeros en conexión desde ese país.
Cooperación con la DEA y autoridades estadounidenses
El operativo contará con el apoyo de la Drug Enforcement Administration (DEA) y la U.S. Customs and Border Protection (CBP), reforzando el intercambio de información y perfiles de riesgo.
Las autoridades costarricenses indicaron que se intensificarán revisiones migratorias, controles de antecedentes y mecanismos de inteligencia en aeropuertos internacionales.
Aumento de la criminalidad y promesa de “mano dura”
Durante décadas, Costa Rica fue considerado uno de los países más seguros de América Latina. Sin embargo, en los últimos años ha registrado un incremento en homicidios y delitos vinculados al narcotráfico.
La presidenta electa, Laura Fernández, ha prometido implementar una política de “mano dura” para enfrentar la crisis de seguridad y frenar la penetración de estructuras criminales internacionales.
La muerte de “El Mencho”, de 59 años, representa un golpe significativo al CJNG, una de las organizaciones más poderosas y violentas de México, pero también genera preocupación por posibles reacomodos internos y desplazamientos de sus integrantes hacia otros países de la región.
Impacto regional tras la caída de “El Mencho”
La ofensiva contra el CJNG podría provocar movimientos estratégicos de grupos criminales en Centroamérica, una región que históricamente ha sido utilizada como corredor para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Europa.
Con este refuerzo migratorio, Costa Rica busca blindar su territorio ante eventuales intentos de infiltración y evitar que el país sea utilizado como refugio por redes vinculadas al narcotráfico internacional.





