El Gobierno de China hizo este lunes un llamado urgente al cese de las acciones militares en Oriente Medio, en medio de la creciente escalada del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, que ya comienza a afectar el comercio energético mundial y genera preocupación por sus efectos en la economía global.
El vocero advirtió que la situación actual amenaza con salirse de control si no se detiene la escalada.
Riesgo para el comercio energético mundial
China alertó que el conflicto está afectando directamente la seguridad del comercio energético global, un punto clave para la estabilidad económica internacional.
Según Lin, una prolongación del enfrentamiento podría arrastrar a toda la región hacia un escenario “incontrolable”, agravando las tensiones y afectando el suministro de petróleo.
En ese contexto, reiteró que “la incitación solo conducirá a un círculo vicioso”, en referencia a las amenazas y acciones militares entre las partes.
Estrecho de Ormuz, epicentro de la crisis
El estratégico estrecho de Ormuz se ha convertido en el foco de la tensión tras las advertencias de Irán de cerrarlo, lo que impactaría una de las principales rutas de transporte de petróleo del mundo.
La interrupción de esta vía marítima ya ha comenzado a generar volatilidad en los precios del crudo y preocupación en los mercados internacionales.
Escalada militar y tensiones con Estados Unidos
Durante el fin de semana, el conflicto se intensificó con nuevos ataques israelíes sobre Teherán y el sur del Líbano, mientras Irán amenazó con tomar represalias contra intereses vinculados a Washington si el presidente Donald Trump ordena ataques contra sus infraestructuras energéticas.
China aseguró que mantiene comunicación con todas las partes involucradas y que trabaja activamente para promover la desescalada del conflicto.
Caída de mercados asiáticos por incertidumbre global
El impacto del conflicto también se reflejó en los mercados financieros. Las principales bolsas de Asia registraron fuertes caídas en la apertura de este lunes.
El índice Kospi de Corea del Sur lideró las pérdidas con una caída superior al 6 %, mientras otros mercados como Japón, China, Hong Kong, India y el Sudeste Asiático también operaron en terreno negativo, reflejando la creciente preocupación de los inversionistas.