Carlos Araúz dedica su segmento de Conexión Financiera del noticiero ECO News para analizar la situación del país y los argumentos puestos sobre la mesa por los empresarios y trabajadores en la mesa de diálogo cuyas reuniones ordinarias culminaron esta semana para la definición de una nueva tabla con el salario mínimo de distintas regiones y sectores económicos de Panamá.
Carlos Araúz destaca que el 31 de diciembre de 2019, mediante Decreto Ejecutivo, se normó sobre el Salario Mínimo, considerado como un tema álgido en Panamá. Resalta que el salario mínimo es algo a lo que todo trabajador tiene derecho a devengar dependiente de la región o del sector económico en el que se encuentre. La última revisión y los resultados se dieron a conocer tres meses antes de que la pandemia de la Covid-19 alterara la vida de todas las personas para siempre.
Araúz precisó que mucho es lo que ha ocurrido en la Mesa Nacional de Salario Mínimo entre aciertos y desaciertos de todos los actores en los diferentes sectores de la economía nacional para un país poco acostumbrado a ver inflación como la reportada en los primeros meses de 2021, donde el aumento generalizado promedio en numerosos productos generó 2.5% de aumento en inflación, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República de Panamá.
El analista Carlos Araúz recuerda que en Panamá, la Constitución Nacional define en el artículo 66 que la ley deberá buscar la manera de ajustar el salario mínimo para mejorar el nivel de vida del trabajador y de su familia, de acuerdo con la región y la actividad económica. Añade que el artículo 173 establece que el salario mínimo es la cantidad menor en dinero que debe pagar el empleador al trabajador, ese que le permita cubrir sus necesidades normales en su hogar, en el orden material, moral y cultural. Puntualiza que esto debería ser lo medular en el análisis de las partes involucradas.
En el segmento de Conexión Financiera, Carlos Araúz resaltó que el tamaño de la economía en Panamá dista mucho de los niveles de los años 2018 y 2019 y por ende el sector empresarial y privado argumentará que cualquier ajuste al salario mínimo es impensable porque generará más desempleo e informalidad. Agrega que por otro lado, el sector trabajador argumentará que el actual Decreto Ejecutivo ignora el alto costo de la vida.
"Son puntos antagónicos pero bien sustentados por lo que todo quedará en manos del Gobierno quienes deberán cuidadosamente analizar esta dura disyuntiva y proponer algo que no cree efervescencia social pero que no acabe con el espíritu empresarial", resaltó Carlos Araúz en su análisis para esta semana.