Recientemente, Panamá estuvo en el ojo de la prensa internacional por protestas callejeras que dejaron millones de dólares en pérdidas monetarias, alumnos sin clases por más de un mes y crudas evidencias de un país dividido, a pesar del crecimiento económico robusto de los últimos 20 años.
Para Carlos Araúz, es preocupante la desesperanza en el modelo democrático como proveedor de soluciones sociales en el largo plazo, mientras prevalece el populismo.
Araúz opinó en el segmento de Conexión Financiera, que lo planteado por algunos líderes de los movimientos sindicales o pensadores de izquierda, dividen a la sociedad entre la élite maligna y el noble pueblo, distinción que da pie a conversaciones sobre modelos económicos que van más a lo académico, que a verdaderos compromisos para mejorar el bienestar general de quienes residen en Panamá.
Sectores piden trasladar mesa de diálogo único a Panamá
Para Araúz, lo que más llamó la atención de las recientes discusiones en la mesa única del diálogo es que supuestos defensores del pueblo o “outsiders” generan visiones del populismo para nada innovadoras ni refrescantes, debido a que llevan toda una vida en la política y de outsiders tienen muy poco.
Según el economista, con estos hechos queda muy claro que en Panamá se sigue dependiendo del populismo, para lograr movimientos temporales en política pública que cambien el rumbo del país.





