La indignación crece entre aficionados de todo el mundo tras el anuncio de los precios oficiales de las entradas para el Mundial de Norteamérica 2026, que muchos consideran una ruptura de la promesa de la FIFA de organizar la Copa del Mundo “más inclusiva” de la historia.
Precios que ponen en riesgo el sueño mundialista
Los valores publicados para los grupos oficiales de seguidores han sido calificados como “decepcionantes”. Según datos del grupo Irrésistibles Français (IF), uno de los principales colectivos de aficionados de la selección francesa, asistir a un partido de la fase de grupos costará entre 190 y 600 euros, mientras que los cuartos de final oscilan entre 580 y 1.200 euros.
El precio para la final del Mundial podría alcanzar entre 3.600 y 7.400 euros, cifras que, según los hinchas, excluyen a miles de seguidores tradicionales.
FIFA iguala precios oficiales a la reventa histórica
Para analistas y seguidores experimentados, la estrategia de la FIFA apunta a oficializar valores similares a los del mercado de reventa.
Christian Crivelli, politólogo argentino que ha asistido a los últimos tres mundiales, considera que el organismo rector del fútbol mundial trasladó los precios históricamente inflados de la reventa al canal oficial.
Reacción de asociaciones de aficionados
La organización Football Supporters Europe (FSE) expresó su rechazo a los “precios astronómicos impuestos a los aficionados más fieles” y denunció fallas estructurales en la política de precios del Mundial.
Tras la presión internacional, la FIFA anunció la disponibilidad de boletos desde 60 dólares, incluso para la final, en la categoría más baja y reservados a aficionados afiliados a federaciones nacionales.
No obstante, FSE calificó la medida como “una táctica para calmar los ánimos” ante la ola de críticas globales.
Quejas llegan hasta líderes políticos
El debate por el costo de las entradas alcanzó incluso a líderes políticos. El primer ministro británico, Keir Starmer, celebró la inclusión de boletos más baratos, pero pidió a la FIFA ir más allá.
Aficionados entre la pasión y el endeudamiento
Para muchos hinchas latinoamericanos, los precios representan un obstáculo casi insalvable. El colombiano César Charry afirmó que los valores “están por las nubes” y que asistir al Mundial implicaría endeudarse.
Otros, como Daniel Ballén, reconocen que la pasión los ha llevado a realizar sacrificios económicos en la vida cotidiana para no renunciar al sueño mundialista.
Ante este escenario, el seleccionador de Escocia, Steve Clarke, lanzó una advertencia clara: “Que la gente no se endeude para ir al Mundial”.





