Desnutridos, desorientados y con comportamientos alterados, así llegan decenas de animales silvestres víctimas del tráfico ilegal a la clínica veterinaria del Ministerio de Ambiente de Panamá, un centro especializado que trabaja para devolverlos a su hábitat natural: la selva.
Panamá rescata a más de 750 animales víctimas del tráfico ilegal en lo que va del año
Tráfico ilegal y mascotismo: el origen del problema
En muchos casos, los animales llegan tras haber sido decomisados por tráfico ilegal o mantenidos ilegalmente como mascotas. Según datos de la Fiscalía de Panamá, solo en 2024 se registraron 55 delitos contra la vida silvestre, de los cuales 36 fueron por extracción de especies protegidas y 18 por tráfico.
Hasta el 30 de junio de 2025, ya se contabilizan 32 nuevos casos, lo que revela que la problemática persiste. Las aves, especialmente loros y pericos, son las más traficadas, mientras que felinos y primates suelen ser criados como mascotas, lo que altera gravemente su conducta natural.
Rehabilitación conductual: enseñar a cazar y a temer al humano
Una de las tareas más complejas para el equipo es revertir el proceso de domesticación. Esto implica reducir el contacto humano, enseñar a cazar y reforzar comportamientos de defensa. En casos como el de la ocelote domesticada, el tratamiento puede extenderse por meses.
No todos los pacientes muestran el mismo nivel de dependencia. Mientras algunos felinos buscan jugar, otros, como un jaguarundi, mantienen su instinto defensivo, escondiéndose y mostrando los colmillos.
Reinserción con trazabilidad e investigación genética
Cada animal que ingresa es identificado, evaluado clínicamente y sometido a un plan de rehabilitación. Además, se realizan investigaciones genéticas, especialmente en primates, para identificar con precisión su área de origen y aumentar las probabilidades de una reinserción exitosa.
Una segunda oportunidad para regresar a casa
La veterinaria Maricarmen Franco detalla que el proceso de reintegración es progresivo y personalizado: “Hay que alejar al animal del trato humano sin descuidar su salud. Es un proceso de adaptación al entorno salvaje, que se hace poco a poco”.
Mientras tanto, los sonidos de monos, loros y felinos resuenan en el interior de la clínica, donde cada uno espera el momento de volver a casa, a la selva panameña que nunca debieron abandonar.







