La operación inadecuada y el riesgo ambiental que representaba para la salud humana por la descarga de lixiviados hacia el río Estibaná, afluente del río La Villa, fue lo que motivó el cierre definitivo del vertedero municipal de Macaracas, ordenado por el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente).
Para enfrentar esta situación, MiAmbiente destinó una inversión de B/.259,000.00 para ejecutar las obras de contención y saneamiento del sitio, a fin de frenar la dispersión de lixiviados, mitigar el impacto ambiental y salvaguardar los cuerpos de agua cercanos, vitales para la región. Las evaluaciones identificaron fallas graves en el manejo de los residuos sólidos, incluyendo la ausencia de infraestructura adecuada para el tratamiento de lixiviados.
La clausura del vertedero se celebró de manera simbólica con la reforestación completa del área que éste ocupaba antes, utilizando especies nativas para salvaguardar la Reserva Forestal El Colmón, donde se había ubicado el vertedero clausurado. Actualmente, el sitio se mantiene bajo vigilancia técnica permanente de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (AAUD) y MiAmbiente, mientras se avanza en el diseño de un relleno regional que permita una gestión más segura y sostenible de los residuos, con participación de los gobiernos locales y actores comunitarios.






