Panamá enfrenta un desafío clave en el desarrollo de sus zonas francas debido a la coexistencia de múltiples regímenes que, aunque ofrecen beneficios similares, presentan diferencias operativas que generan confusión entre inversionistas.
Actualmente, Panamá cuenta con esquemas como Panamá Pacífico, la Zona Libre de Colón, las zonas francas bajo la Ley 32 y el régimen de fomento industrial, lo que, si bien amplía la oferta, dificulta identificar bajo qué modelo operar.
Proponen unificación para mejorar competitividad
Ante este panorama, la Asociación de Zonas Francas impulsa la unificación de los distintos regímenes, con el objetivo de simplificar su gestión y hacer más atractivo el país para la inversión extranjera.
Aunque cada esquema mantiene su especialización, existen diferencias en aspectos clave como los requisitos de entrada y salida de mercancías, procesos de valor agregado y condiciones laborales.
Esta fragmentación, según el gremio, genera malentendidos. Por ejemplo, actividades como el almacenamiento de mercancías para exportación están limitadas a la Zona Libre de Colón, mientras que otras zonas actualmente 18 en todo el país operan bajo condiciones distintas.
Zonas francas, clave para la producción y abastecimiento
El sector de zonas francas desempeña un papel estratégico en la economía panameña, concentrando gran parte de la producción y del valor agregado del país.
Maduro destacó que muchas de estas zonas están orientadas a la manufactura y procesos industriales, lo que evidencia que Panamá no depende únicamente del sector servicios, sino que también cuenta con una base productiva relevante.
Además, resaltó su papel durante la pandemia, cuando garantizaron el suministro de insumos esenciales que no se producen localmente.
Falta de ventanilla única y digitalización limita eficiencia
Otro de los principales retos identificados es la ausencia de una verdadera ventanilla única para el comercio internacional.
Aunque al menos cinco leyes contemplan este mecanismo, en la práctica no funciona de forma integrada, ya que cada normativa responde a actividades específicas, lo que fragmenta los procesos.
El gremio también subraya la necesidad de modernizar el sistema bajo una lógica de operación 24/7, acorde con las dinámicas del comercio global.
Esto implica avanzar hacia plataformas digitales automatizadas que permitan una trazabilidad completa de las mercancías y un seguimiento eficiente de la carga a lo largo de toda la cadena logística, incluyendo su paso por aduanas.
Panamá pierde terreno frente a competidores regionales
En el contexto regional, Panamá enfrenta una creciente competencia en el sector de zonas francas.
Países como República Dominicana han fortalecido su estructura institucional especializada, mientras que Costa Rica destaca por su desarrollo tecnológico.
Aunque República Dominicana mantiene un enfoque orientado a la maquila, ha logrado atraer inversiones significativas, lo que ha permitido que Panamá, pese a sus ventajas logísticas, pierda liderazgo en la región.
Falta de continuidad en políticas frena el desarrollo
Actualmente, Panamá cuenta con 18 zonas francas, algunas altamente competitivas, pero otras rezagadas, especialmente aquellas de carácter estatal como Barú y Davis, que no han logrado consolidarse.
Según la Asociación, esta situación responde en gran medida a la falta de una política de Estado sostenida que impulse el sector de manera continua.
Finalmente, advirtió que este problema de falta de continuidad también se refleja en otros sectores clave del país, donde las nuevas administraciones tienden a iniciar desde cero en lugar de fortalecer lo ya construido, lo que limita el desarrollo a largo plazo.