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Desigualdad en tiempos de pandemia

Con la pandemia las desigualdades de género se acentúan en los hogares de menos ingreso.

Janet Yellen se convertirá, seguramente, en la máxima autoridad de política monetaria en una potencia como los Estados Unidos de América mientras que Kim Ng fue nombrada Gerente General del equipo profesional los Marlins de la Florida del béisbol de las grandes ligas. Estos acontecimientos hacen pensar que el impulso feminista está fuerte y sano, pero la pandemia ha maltratado de manera muy particular a importantes sectores del necesario replanteamiento económico regional en lo que concierne a paridad de género.

La pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) ha puesto de relieve, de forma inédita, la importancia de los cuidados para la sostenibilidad de la vida y la poca visibilidad que tiene este sector en las economías de la región.

Es evidente la excesiva carga de cuidados de las mujeres empezando en casa al estar las escuelas cerradas y el impulso del trabajo a distancia. A 30 de marzo de 2020, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para La Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), 37 países y territorios de la región han cerrado sus escuelas a nivel nacional (UNESCO, 2020). Ello implica que al menos 113 millones de niñas, niños y adolescentes se encuentran en sus casas para prevenir la expansión del virus.

Las desigualdades de género se acentúan en los hogares de menores ingresos, en los que la demanda de cuidados es mayor (dado que cuentan con un número más elevado de personas dependientes). Además, se acentúan otras desigualdades, ya que es muy difícil mantener el distanciamiento social cuando las personas infectadas habitan en viviendas que no cuentan con el suficiente espacio físico para proporcionar atención sanitaria y proteger a los grupos de alto riesgo de la exposición al virus.

Con la crisis, se hace evidente la brecha de capacidades en el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones necesarias para implementar la educación a distancia, así como en las habilidades que poseen tanto los profesionales de la educación como los padres, las madres y los estudiantes. Este es un desafío pendiente en la región, especialmente en el caso de las mujeres de los estratos de menores ingresos.

Hoy, cuando las economías se ven golpeadas por una crisis de salud sin precedentes, es esencial alertar sobre el hecho de que las medidas económicas y sociales que se consideren para paliar los efectos de esta situación no deben suponer recortes fiscales que afecten los avances hacia la igualdad de género ni deterioren la autonomía de las mujeres.

En este contexto de crisis, cuando el actual sistema de organización económica deja en evidencia que se sostiene en los cuidados —en concreto, en los cuidados de salud y la generación de las condiciones que garantizan la vida de las personas—, resulta imprescindible visibilizar y redistribuir este trabajo que las mujeres realizan tanto dentro como fuera de los hogares.

Qué la pandemia sirva para destacar tanto más a las mujeres que día a día trabajan, crían, aman con una devoción sin igual. Así como Yellen o Ng a un nivel superlativo, es probable que las mujeres en nuestro entorno estén enfrentando desafíos jamás antes vistos. Que sea un esfuerzo de todos detener el avance de una pandemia a veces con ribetes machistas.

FUENTE: Redacción Eco