El diputado Betserai Richards defendió ante la Asamblea Nacional un proyecto de ley orientado a ampliar los horarios de atención en los centros de salud públicos, con el objetivo de reducir la saturación del sistema y garantizar acceso oportuno a la población que no puede acudir en horas de la mañana.
De un plan ambicioso a un marco flexible
El proyecto original contemplaba que cerca del 80% de los centros de salud primarios operaran con horario extendido y que varios fueran ampliados para brindar atención las 24 horas. No obstante, tras observaciones del MINSA sobre impacto presupuestario, la propuesta fue ajustada.
El nuevo texto legal permite que el MINSA solicite recursos adicionales al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) conforme avance la implementación, evitando que la ley se convierta en una “camisa de fuerza”.
Salud y seguridad deben ir de la mano
Uno de los puntos más sensibles del debate fue la situación en zonas como Torrijos Carter, donde se han suspendido servicios de salud por razones de seguridad.
“El Estado no puede dejar de dar salud porque hay violencia. Tiene que garantizar seguridad y salud al mismo tiempo”, advirtió el diputado, al insistir en que el Ministerio de Seguridad debe coordinar con el MINSA para proteger tanto al personal como a los pacientes, especialmente en horarios nocturnos.
Control de horarios y pago justo
Richards reconoció la resistencia de algunos gremios de salud, especialmente frente a propuestas de control horario. Sin embargo, fue claro:
“Si el Estado paga ocho horas, lo mínimo es que se trabajen ocho horas”.
El proyecto no incluye por ahora sistemas biométricos de marcación, pero deja abierta la posibilidad de futuras reformas si persisten las irregularidades. Además, incorpora artículos que obligan al MEF a asignar los recursos solicitados y garantizan el pago oportuno de turnos y horas extras, una de las principales causas de protestas del personal de salud.
Contratación y crisis estructural
El diputado también cuestionó la negativa de algunos gremios a contratar más personal, señalando que existe un número significativo de médicos generales desempleados.
“No puede seguir usándose la falta de personal como excusa cuando hay profesionales disponibles”, señaló, advirtiendo que la sobrecarga laboral termina siendo un negocio para algunos sectores.
Basura, improvisación y control desigual
En otro tema, Richards expresó preocupación por la situación de la recolección de basura en San Miguelito, calificando la intervención como improvisada y sin respaldo presupuestario para 2026.
Advirtió que la entrada de la Autoridad de Aseo en San Miguelito ha afectado la recolección en Panamá Este y reveló que no existían partidas presupuestarias para esta operación.
Asimismo, respaldó el rol fiscalizador de la Contraloría, pero cuestionó la discrecionalidad aplicada al municipio de San Miguelito.



